Trabajo independiente: el anhelo del 82% de los iberoamericanos encuestados

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  • La creatividad (30%) y el capital para invertir (32%) son las herramientas claves para poder emprender.
  • El mayor desafío para la mayoría de los participantes (33%) es conseguir clientes.
  • El 25% afirmó que sus casas de estudios los capacita para que sean emprendedores.

En la época actual de hiperconectividad que vivimos, la búsqueda de trabajo independiente se vincula con la libertad de acción profesional y de un ingreso económico acorde al trabajo realizado. Alcanzar el éxito pretendido se potencia  con la formación que se ofrece desde las universidades y las posibilidades que se generan mediante las redes sociales. Estas son algunas conclusiones que se obtuvieron del tercer Sondeo de Empleo realizado por Universia y Trabajando.com, bajo la temática del Emprendedurismo.

La mayoría de los encuestados (82%) aceptaría trabajar de manera independiente. Frente a esta alternativa, el 34% considera que es el método apropiado para tener libertad  y un 30% elegiría esta opción para obtener un sueldo acorde al éxito alcanzado. Así también, el 27% destaca la importancia de la pasión por lo que se hace, ya que emprendería simplemente para hacer lo que más le gusta. En tanto, un 9% contestó que emprendería para no tener un jefe.

La estabilidad de una empresa todavía encuentra adeptos (47%) entre algunos empleados. El dato se desprende del 18% del total de encuestados que contestó que no trabajaría de forma independiente. Por su parte, un 28% de estos sostiene que no se siente capacitado aún para emprender, aunque no descarta la posibilidad de hacerlo en el futuro. En tanto, un 16% asocia su negativa a emprender debido a que consideran que su país ofrece condiciones poco adecuadas para dicha actividad.

En este sentido, del total de encuestados, el 55% indicó que la principal traba para un emprendedor en su país es la situación económica, la carga impositiva y la falta de crédito, seguido por el 22% que indicó una amplia presencia de barreras burocráticas.

En el tema estudiado, existe una pregunta clave que siempre está presente: ¿emprendedor se nace o se hace?  Expertos entienden que algunas personas traen en sus genes las habilidades para desarrollar un emprendimiento, mientras que otros sostienen que es necesaria una formación para despertar el potencial emprendedor que llevan dentro.

Se pueden reunir los requisitos necesarios para transitar el camino hacia el emprendimiento exitoso, aunque pueden surgir temores. En sintonía con lo expresado anteriormente, el principal riesgo que se correría, según los participantes del sondeo, es perder ahorros o deber dinero (32%). Alejados de una estructura estable de una empresa constituida, otro de los temores principales son un futuro inestable (21%) y miedo al fracaso (20%). En tanto un 27% afirma no tener temores a emprender algún negocio o proyecto.

 

Según los encuestados, el 25% señaló que la universidad a la que asiste o asistió capacita a los estudiantes para que sean emprendedores. Así también, el 17% informó que se incentiva a los estudiantes a desarrollar empresas y el 10% añadió que se generan espacios para incubar nuevas empresas. Aunque vale destacar que el nicho no está del todo explotado: el 44% indicó que su universidad no tiene este tipo de proyectos.

Ante la pregunta: ¿qué crees que hace falta para ser un emprendedor exitoso?, la mayoría de los participantes (32%) afirma que falta tener capital para invertir. En tanto, el 30% destaca ser muy creativo y tener las habilidades para vender su idea. Otras cuestiones importantes a tener en cuenta son: un buen plan para desarrollar esa idea (23%) y tener osadía y coraje (15%).

¿Cuál es el mayor desafío de emprender? Para el 33% de los encuestados es el conseguir clientes (33%). En tanto, un 32% identifica a la incertidumbre inicia y un 29% destaca como desafío el obtener una inversión.

En este sentido, si bien el 22% de los encuestados demuestran una confianza hacia las incubadoras de empresas, la mayoría (34%) todavía se apoya en los bancos en caso de necesitar financiar su proyecto. En tanto, un 17% afirma que recurriría a préstamos del Estado y un 14% a un familiar.

 

CASO PERUANO

Ante la pregunta de si trabajarías de manera independiente, el 89% de los participantes peruanos afirmo que sí lo haría, destacando entre sus razones el tener libertad de acción profesional (32%) y tener un ingreso económico acorde a su éxito (32%). 

Con respecto a las dificultades para emprender en el país, el 37% de los peruanos encuestados coincidieron en la situación económica, la carga impositiva y la falta de crédito (37%), seguido de un 28% que identifica a las trabas burocráticas. En tanto, un 14% considera que no existen trabas para emprender.

Al ser el factor económico una de las mayores dificultades para emprender, el 47% de los entrevistados manifestó que recurriría a un banco para financiar su proyecto; mientras que un 19% consideraría a un inversor particular y un 15% accedería a un préstamo familiar. Solo el 5% acudiría al Estado.

¿Y qué papel desempeñan las universidades en el desarrollo del emprendedurismo?, frente a esta pregunta, el 43% de los participantes peruanos afirmó que no cuentan con este tipo de proyecto. Sin embargo, un 28% considera que las universidades en las que estudian o estudiaron incentivan a desarrollar empresa; mientras un 20% percibe que estas capacitan a los estudiantes para ser emprendedores.  

Ernesto Velarde, Country Manager de Trabajando.com Perú, opina que: “Las universidades poco a poco están reconociendo la importancia de crear departamentos que ayuden a promover y aplicar los proyectos de sus alumnos y así aprovechar al máximo su potencial. Esto sumado a las facilidades de financiamiento en nuestro país ofrece a los jóvenes una opción más para su vida profesional, eligiendo así entre trabajar para una organización ya constituida o crear una propia.

Por su parte, Daniel Diez Canseco, Decano del Centro de Emprendimiento de la Universidad San Ignacio de Loyola, comenta que la promoción del emprendimiento se está trabajando mucho más que hace diez años. Las universidades vienen trabajando sus centros de incubación, y algunas de ellas trabajan con fondos del Estado; así como también se cuenta hoy en día con diferentes concursos e iniciativas que promueven el emprendimiento en los jóvenes, tanto dentro de programas en la universidad; como iniciativas de organizaciones y empresas. Sin embargo, lo que falta trabajar aún es una mayor articulación entre las diversas iniciativas de las universidades, y a su vez generar espacios de interacción entre ellas, el Estado y las empresas. 

 

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