Tatuajes en la oficina

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¿Cuán inusual es que un gerente o ejecutivo tenga un tatuaje? ¿Es bien o mal visto en el mundo corporativo tenerlos? Según la publicación The Economist, hoy tatuarse se ha convertido en un algo cercano a un rito de iniciación en múltiples culturas, sobre todo en la estadounidense. Ya no sólo tienen tatuajes los roqueros, prisioneros o motociclistas. “Hoy uno de cada cinco adultos tiene un dibujo en la piel y dos de cada cinco personas en sus treinta tienen uno”, afirma la revista. Incluso asegura que es mayor el número de mujeres que hombres que cuentan con un tatuaje.

“Y, sin embargo, pese a lo masificados que están su mera existencia es símbolo de cierta rebeldía que trabaja en contra de quienes buscan un ejemplo”, continúa la revista. De hecho afirma que un estudio efectuado por la Universidad de St Andrews en Escocia encontró que aquellas personas que tenían tatuajes y postulaban para un puesto solían no estar bien consideradas pese a tener las mismas calificaciones que quienes no estaban tatuadas. El estudio también encontró que los gerentes que buscaban a profesionales para lidiar con clientes o en el sector de ventas solían ser más reacios a contratar a tatuados. ¿La razón? Durante mucho tiempo se ha vinculado a los tatuajes con comportamiento errático. ¿Cuánto caen las probabilidades de contratación si usted tiene un tatuaje? Depende. Si se ha tatuado una mariposa o una flor, el efecto no es tan drástico. Pero todo lo demás le jugará en contra al menos que su tatuaje sea fácil de esconder.

 

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