Sobrecostos laborales de Perú están entre los más altos de América Latina

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¿Por qué existe tan alta informalidad en el Perú? La respuesta es muy amplia, pues hay varias aristas que abordar. Según la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el problema principal radica en los altos sobrecostos laborales en el Perú, que surgen de una legislación laboral rígida en extremo.

Según César Peñaranda, director ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la CCL, los sobrecostos significan una carga adicional de 59% para las empresas, además de los gastos en salarios.

Argentina, con 54.3% de sobrecostos; Brasil, con 53.6%, y Colombia, con 53.5%, nos siguen en el ranking que publicó el BID en su informe “La era de la productividad” en el 2010 (ver tabla).

Consideró que estos sobrecostos son una suerte de impuestos a la productividad. “Una norma que busca ‘proteger’ a los que tienen empleo, termina perjudicando a los que no lo tienen”, afirmó.

Propuestas

Para Peñaranda, la solución ante el problema de informalidad está en reducir los costos y elevar los ingresos de las empresas en situación de formalidad, dando el incentivo a pasar a este sector. Por eso -consideró- es clave flexibilizar el estricto régimen laboral vigente y, en paralelo, implementar reformas que fomenten la productividad laboral.

¿Problema de fondo?

José Rodríguez, profesor de la PUCP y experto en mercado laboral, discrepó con que los sobrecostos sean la principal causa de la informalidad. Para él, el gran problema está en la poca productividad de la mano de obra peruana.

Observó que los sobrecostos son importantes como porcentaje de los salarios, pero -en términos absolutos- los costos de las planillas son bajos respecto a otros países.

“Debería mirarse el salario promedio para reflejar mejor la productividad. Un salario alto solo se paga en mercados de trabajo donde la productividad es alta”, observó.

Opinó que el debate sobre la productividad debería ser prioritario, pues va más allá de la rigidez de las leyes. Ello incide en la generación de empleo y mejoras de salarios.

Por ejemplo, anotó que en EE.UU. el régimen laboral es ultraflexible, mientras que en Europa es mucho más rígido. En ambos casos -señaló- la productividad de los trabajadores es elevada y la informalidad es baja.

“Si me dices: baje los sobrecostos para hacer que el sector formal pague lo que en la práctica paga el informal, es reconocer que seguiremos viviendo en un escenario de bajísima productividad y eso no impulsa el empleo”, indicó.

 

Fuente: Diario Gestión

 

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