Resfriado no, estresado. El virus está en la oficina.

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La desmotivación y un mal clima laboral pueden afectarlo.

Tener un mal jefe no es lo único que ocasiona ansiedad en los trabajadores; existen otros estresantes silenciosos, como el clima laboral y algunos factores ergonómicos en la oficina, asegura Elaine Hatfield, psicóloga de la universidad de Hawái (Estados Unidos).

Estudios revelan que en solo cinco minutos una oficina puede estar completamente contagiada de estrés si alguien en ella lo padece. Según Hatfield, nuestro cerebro actúa como una esponja, absorbiendo las emociones de otras personas, sean estas buenas o malas. La experta agrega que un empleado asume el estrés de sus colegas en un intento de identificarse con él, lo cual hace que se contagien rápidamente de su estado. Pero no solo son estímulos emocionales los que generen estrés.

Los materiales con los que se trabaja, los colores de las paredes, el sistema de ventilación, los niveles de ruido y el mobiliario, constituyen más del 36% de un clima laboral positivo, señala la psicóloga de la Universidad de Hawai.

“Una oficina deja ver a simple vista si se trata de una administración horizontal o vertical, si se privilegia el hemisferio cerebral izquierdo o derecho, y si los trabajadores tienen opción de comunicación o las jerarquías están muy marcadas”, comenta la especialista. Es más, en las empresas donde se censura el uso de internet y de las redes sociales, existe mucho más estrés que donde se permite el uso de estos canales de forma regulada. El primero refiere un ambiente de coerción, donde los empleados tienen menor compromiso con sus tareas; el segundo, una sensación de libertad, ejemplifica Hatfield.

Ella cuenta que las finales del 2000, unos 150 empleados de las oficinas de Gas Natural de Barcelona presentaron su queja por una enfermedad causada por la electricidad estática y la falta de verificación en el espacio donde laboran.

Los colaboradores empezaron a notar marcas en sus muslos y sensación de dolor en las extremidades. Luego de varios estudios la empresa confirmo que se trataba de lipoatrofia semicircular, un padecimiento que consiste en la pérdida del tejido adiposo en las piernas, y se caracteriza por hendiduras en la piel.

Las cargas electroestáticas, en combinación con el clima seco generado por el aire acondicionado, lo habían ocasionado. Y se dieron cuenta solo cuando uno a uno los empleados comenzaban a faltar.

 

Fuente: El Comercio

 

 

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