Qué es la procrastinación y cómo dejar de hacerla

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Por Carlos Vidal – especialista en SCM, procesos y desarrollo de estructuras complejas para la generación de eficiencias operativas y partner de Nextplacement

Procrastinar es retrasar el inicio o culminación de una tarea, aplazándola por hacer actividades triviales, que no generan valor o que no tienen relevancia. Nos hacemos creer que la tarea es fácil y la podemos terminar “luego” de una manera fácil y rápida, siendo más optimistas que realistas, con frases como: “más tarde avanzo”, “mañana lo hago” o “el lunes empiezo”; tampoco iniciamos las tareas porque queremos recompensas rápidas, es decir, si nos ponemos a ver la serie que nos gusta o si nos entretenemos en el smartphone tenemos la sensación instantánea de bienestar, es decir ya obtuvimos la recompensa, pero aplazamos indefinidamente lo realmente importante y cuya recompensa se verá en el futuro.

Este comportamiento a la larga nos ocasiona ansiedad, es como usar la tarjeta de crédito, es muy divertido sacar el plástico y pagar, pero todo se termina al fin de mes cuando hay que pagar las cuentas, es decir tarde o temprano pagamos las consecuencias de nuestra dilación. Si tienes tantas cosas que hacer que a menudo te cuesta terminar proyectos y tareas y pasar a otras cosas, ciertamente no estás solo.

Según Joseph Ferrari en una entrevista para la American Psychology Association: más del 20 % de la población adulta pospone o evita realizar ciertas tareas al dejarse llevar por las distracciones.

Nos pasa a menudo que lamentamos más las cosas que no hemos hecho que las que hemos hecho. Además, los sentimientos de arrepentimiento y culpa derivados de las oportunidades perdidas tienden a permanecer con nosotros por mucho más tiempo.

Vencer la procrastinación no es una tarea sencilla, nuestra mente se resiste a iniciar tareas complejas, quiere evitar el esfuerzo, no quiere salir de su estatus quo, para avanzar hacia un cambio real, debemos modificar conductas y hábitos, tenemos que motivarnos además de definir metas y tener objetivos claros.

“Mientras perdemos el tiempo dudando y posponiendo, la vida se nos escapa” – Séneca.

El primer paso para dejar de procrastinar es la disciplina, aprender y trabajar en hábitos positivos, para esto debemos tener el tipo correcto de motivación.

  • Motivación extrínseca: esta clase de motivación los incentivos o refuerzos, tanto positivos como negativos, son externos y se encuentran fuera del control de la persona. Por lo tanto, se concibe como motivación extrínseca todos aquellos tipos de premios o recompensas que obtenemos o se nos otorga al realizar una tarea o una labor determinada.
  • Motivación basada en objetivos: es la que impulsa a las personas hacia adelante, dando el máximo esfuerzo para alcanzar sus objetivos, lo que significa que, tarde o temprano, los alcanzarán. El problema es que lo que sigue a continuación es un fenómeno conocido como adaptación hedónica. Esto hace que las personas se acostumbren inesperadamente a sus objetivos cumplidos. Unos minutos, horas o, como máximo, días después de alcanzar una meta, los sentimientos positivos desaparecerán y con estos la motivación. Esta estrechamente ligada a la motivación extrínseca.
  • Motivación intrínseca: el significado y la visión proporcionan una motivación duradera y satisfactoria. Cuando las personas ven el propósito en sus acciones, particularmente cuando realmente quieren realizar estas acciones, surge una de las formas más fuertes de motivación, ya que se basa en la realización de la actividad en sí misma. Responde a la pregunta de cómo le gustaría pasar su tiempo en la vida. Se enfoca en acciones, no en resultados.

Por lo tanto, lo que debemos buscar es motivarnos intrínsecamente, este tipo de motivación es duradera, dado que se centra en el viaje, no en el destino. Por ejemplo: el aprendizaje, sentido de competencia, trascendencia, autonomía, voluntariado, entre otros.

El segundo paso para dejar de procrastinar es proponernos alcanzar nuestras metas y objetivos (ya definidos) a pasos pequeños, si miramos nuestras metas y objetivos hoy y vemos todo lo que hay que hacer para alcanzarlos, pueden parecernos inalcanzables, lejanos y empezaremos a posponer iniciar el camino para lograrlos, podemos también sentirnos intimidados por un reto tan grande que podría hacernos fallar, por eso es importante dividirlos en partes pequeñas, en base a cambios de impacto reducido o moderado con un enfoque de transformación positiva, esto nos ayudará a realizar cambios en nuestra rutina a pasos pequeños, de tal manera que sin darnos cuenta y en un tiempo relativamente corto habremos creado un nuevo hábito y como mencioné líneas arriba con un impacto positivo en nuestras vidas. Por ejemplo, si queremos dedicarle mas tiempo a la lectura, pongámonos como objetivo diario leer primero 5 minutos, luego 10 y así sucesivamente hasta lograr nuestra meta trazada.

El tercer paso para dejar de procrastinar es crearnos una rutina, estructurar nuestro día en base a los objetivos y metas trazadas, esto nos ayudará a ser más productivos y mantenernos enfocados. Es importante tener en cuenta que nuestro cerebro no está diseñado para trabajar continuamente en la misma tarea y esto podría ser un motivo de dilación. Asegurémonos de tomar descansos regulares y estructurados, esto para poder volver renovados y listos para ser más productivos. Un descanso de tan solo 5 minutos es suficiente para mantener la mente aguda y evitar la fatiga.

En conclusión, es posible dejar de procrastinar, pero debemos trabajar duro en ello, estar motivados, ser disciplinados, tener nuestras metas y objetivos claros y definidos, avanzar hacia ellos a pasos pequeños pero constantes y crearnos una rutina para mantenernos enfocados.

Carlos Vidal

 


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