Pay for Performance, ¿Cómo aplicarlo en las empresas?

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Las políticas retributivas son la base sobre la que se articulan los intercambios profesionales y no deberíamos dejar que fueran competencia exclusiva de los departamentos financieros. Precisamente son los gestores de RRHH quienes pueden marcar las bases para que la retribución en las empresas sea también un camino para lograr un desarrollo individual y colectivo.

El Pay for Performance ( recompensa por aportación)  es un sistema que se basa de la retribución en lo bien que desarrolles tu trabajo. La recompensa por aportación tiene un asombroso poder cuando tiene un enfoque global que aborda todos los aspectos de las funciones de un puesto determinado: objetivos, competencias actuales necesarias, potencial individual de desarrollo, conocimientos, experiencia.

No hay que olvidar que juzgar el desempeño por un sólo aspecto del trabajo (como podrían ser resultados económicos, por ejemplo) es un error si lo que de verdad perseguimos es impulsar el talento y la motivación.

Si, además, conseguimos tener una visión de 360º, que nos aporte un mayor nivel de objetividad a la percepción que se tiene sobre un colaborador, su potencial para la toma de decisión y recompensa real al esfuerzo es extraordinario.

Las empresas están comenzando a reaccionar ante un entorno de “guerra fría” por la captación y retención del talento por lo que están apostando por iniciativas atractivas donde la justicia y el reconocimiento imperen. En este sentido, las políticas de transparencia y meritocracia se imponen como factor fundamental para lograr empleados más contentos y menos frustrados.

Las organizaciones con mayores ratios de empleados satisfechos no sólo incorporan herramientas y procesos periódicos para estimar el grado de eficacia y eficiencia de las personas en cuanto a la consecución de unos resultados, sino que también ayudan a sus empleados a encontrar el camino para alcanzarlos.

 

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