Motivación, pieza clave en los empleados de una empresa

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En una sociedad tan competitiva como en la que estamos inmersos, todas las empresas buscan maximizar su beneficio. Este objetivo capitalista depende de muchos factores, pero entre ellos, uno de los más fundamentales es el capital humano.

Esta variable, no se mejora por si sola. El estado de ánimo de los trabajadores de cualquier sociedad mercantil, y la positividad con la que afronten las situaciones adversas que se encuentren en su trabajo diario, incide directamente en cumplimentar de manera positiva los objetivos marcados por los órganos de dirección.

Para llegar a este punto final, es necesario un correcto liderazgo por parte de los jefes, introduciendo unas correctas técnicas de mando o autoridad, que permitan a los empleados acometer todas sus funciones de manera precisa. Un buen ambiente entre todo el organigrama, y ofrecer a todos los empleados las herramientas necesarias para el correcto desempeño de su jornada laboral, son dos premisas básicas que cualquier directivo de cualquier entidad, debe tener nítidas para que pueda mostrar liderazgo a sus subordinados de una manera corriente.

Una vez que se tiene claro a donde quiere llevar al equipo a su cargo, este directivo debe poner en práctica unas actuaciones básicas que guiarán al éxito, tanto de su labor personal como colectiva. Para llevar a cabo una buena política de actuación, es bueno por parte del líder del equipo, realizar diversos puntos, para así sacar el máximo jugo de la plantilla con la que cuenta a sus órdenes.

El conocer las personalidades y inquietudes de los subordinados, así como intentar incidir más en como son en su día a día, ayudará a la persona responsable a ganar su confianza, y así poder empatizar más en asuntos que potencien el bien común. Esta técnica se utiliza con grandes resultados también en otros sectores, con resultados extremadamente positivos.

Si a esto le unimos el reconocimiento del trabajo bien hecho, el trabajador puede mostrar una ilusión inusitada por la realización de sus quehaceres, lo que repercutirá en su actitud de cara a enfocar novedosos retos en la empresa, los cuales requerirán una mayor implicación de todas las personas al ser algo desconocido.

Para afrontar los nuevos retos que se encuentra cada trabajador en su día a día, es importante llevar a cabo una correcta formación con todo el equipo. El poder delegar funciones en los subordinados por parte de un directivo, así como este plantear retos que hagan que el equipo se esfuerce a diario, potenciarán el resultado final que podrá obtener esa plantilla, pudiendo alcanzar resultados insospechados sino hubieran realizado estas prácticas motivadoras.

Todas las personas para su crecimiento personal necesitan alguien en quien tomar como modelo, e intentar imitarlo en sus buenas actuaciones y mejorar aquellas que pensemos que pueden realizarse de otra manera. Este referente, puede ser el jefe propiamente dicho, si es que este lleva a buen término acciones que sorprendan y comprometan a sus subordinados en el trabajo diario, y que deben realizarse de una manera sencilla, completa y acorde a las enseñanzas que el equipo directivo debe trasmitir a sus pupilos.

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