Millennials: Cuando el éxito es hacer lo que amas

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En el mercado global suman hoy 2,3 millones.

Nacieron entre 1981 y 1995 y en el mercado laboral global suman 2,3 millones. Fluctúan entre los 19 y 32 años y son quienes están marcando el paso de cómo se pensará, producirá y trabajará a futuro. El 54% de ellos planea su negocio o quizá ya lo tiene.

Para los Millenial’s – como también se les conoce -, el trabajo es colaborativo y no temen hacerlo de manera remota. No se amilanan si pierden el empleo y entienden que el éxito en la vida es sinónimo de hacer lo que uno ama. Si bien es una cuestión de actitud, las empresas deben adaptarse a sus necesidades laborales, pues usan la tecnología con frecuencia.

Los mayores son hijos de los ‘baby boomers’ (nacidos entre los años 1940 y 1960), y los menores son frutos de quienes forjaron su camino bajo los lemas de la generación X (entre 1960 y 1980).

En general, para los Millenials’ lo que más importa es disfrutar de su trabajo (y aprender de él) y buscar que los proyectos en los que se involucran marquen la diferencia. Tienen la habilidad de adaptarse a los cambios. Y no es casual. A ellos les tocó hacer adultos en medio de crisis como las vividas en el 2008 en el mundo y la recesión generalizada que en el 2012 se sintió en todo el orbe. De aquí que una de sus preocupaciones sea que el éxito es hacer lo que uno ama.

Para un Millenials’, las oportunidades de verdad son las que integran pasión con trabajo. El compromiso y la responsabilidad nada tienen que ver con cumplir un horario, poco con dorarle la píldora a un jefe y todo con llevar adelante y resolver cada una de las tareas. Los límites entre la vida y el trabajo no son nada precisos – de hecho, la vida es trabajo – y los canales de educación posibles no se circunscriben únicamente a lo formal: en su currículum vitae es tan válido un posgrado como un hobby con el que está comprometido desde hace años.

Para ellos el yoga es tan importante como el último curso de actualización profesional, diplomado o maestría. Y no les rinden pleitesía a esquemas de organización vertical ni precisan de la contención que genera una oficina ni reglas por cumplir a rajatabla. Lo que los ‘Millenials’ no reciclan en su filosofía es la fascinación por la competencia, el sentido tan marcado de individualidad ni el permiso tácito a hacer todo lo que esté al alcance con tal de llegar a la meta.

 

Fuente: El Comercio

 

 

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