Los empleados deben generar creatividad a través de pequeños ejercicios diarios

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El Design Thinking es una herramienta para estimular la innovación, y crea valor en la organizaciones que la utilizan en sus procesos.

Kathryn Best, experta en gestión del diseño, ha explicado la relación entre el diseño y la mejora de la eficiencia de las empresas y de qué manera utilizar la innovación y la creatividad. “Por un lado, usan el Design Thinking en el desarrollo de productos y servicios pero también en procesos de gestión diaria y, además, en el desarrollo creativo de las compañías”, opina.

La experta cita empresas como General Electrics, Philips Design, Sony, Procter&Gamble o Quicksilver como ejemplo de organizaciones que potencian la creatividad de sus empleado y optan por introducir la innovación en sus procesos.

Kathryn Best ha definido la creatividad como “la generación de nuevas ideas, nuevas maneras de mirar los problemas existentes y descubrir nuevas oportunidades”. El diseño establece la unión entre creatividad e innovación y pone las ideas en práctica. El pensamiento creativo no responde a ningún estándar y relaciona ideas que antes no tenían nada en común.

Best diferencia entre pensamiento analítico y pensamiento creativo, y ha explicado las características de cada uno de ellos. El pensamiento analítico es lógico, inequívoco y se hace pocas preguntas. Sus ideas están consolidadas, es convergente y vertical. El pensamiento creativo, por el contrario, requiere imaginación, se hace muchas preguntas y ofrece más respuestas e ideas todavía. Es divergente y lateral.

La experta habla de tres tipos de innovación. La innovación incremental, que explora formes ya existentes, gracias a la tecnología, con pequeños cambios o mejores configuraciones. La innovación modular, que no es radicalmente transformadora, y la innovación radical, que partiendo de conocimientos existentes, actitudes y tecnologías crea algo nuevo. El ejemplo seria Internet que ha creado nuevas capacidades para la estrategia y la innovación.

La gestión de la innovación y el pensamiento creativo en las empresas ha centrado una parte importante de su investigación. Best establece cinco fases de la creatividad: la preparación, el esfuerzo del equipo, la incubación, la perspicacia y la evaluación. Best aconseja generar creatividad a través de pequeños ejercicios diarios como por ejemplo hacer conexiones entre elementos que no tienen nada en común, buscar pistas o noticias en los medios de comunicación, y llevar siempre una libreta para apuntar todo lo que se nos pase por la cabeza.

 

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