Las acciones de voluntariado buscan ser cada vez más sostenibles involucrando a los trabajadores de las empresas

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Los trabajadores de las empresas se involucran con programas estructurados y van más allá de acciones netamente altruistas, revela especialista de Deloitte.

Así como en los últimos diez años el enfoque de responsabilidad social empresarial (RSE) ha cambiado, el voluntariado corporativo se ha innovado. Ya no se trata solo de programas de asistencia o campañas desestructuradas (como la clásica plantación de árboles que no eran sostenibles), hoy el voluntariado va más allá.

Héctor Gutiérrez, socio de auditoria y presidente de la Fundación Deloitte, indica que antes el voluntariado se tomaba como una acción personal y hoy el enfoque está orientado a hacer que esta actividad sea sostenible, se ligue con el crecimiento del mercado, de la marca de la empresa y que denote una posición de liderazgo del trabajador.

“Hoy al voluntariado le interesa agregar valor y busca proyectar su liderazgo. Ya no solo se ve desde un punto de vista altruista o de beneficencia, sino hoy se ve desde un punto de vista estratégico”, indica.

En el caso de Deloitte, aprovechan las habilidades del trabajador. Gutiérrez sostiene que si tienen un empleado financiero que desea realizar trabajo de voluntariado se hace mal si se le pone a sembrar árboles. “Desde un punto de vista profesional, el voluntario apoya ahora en proyectos de manejo de riesgo, en ideas, que hagan que las organizaciones sean más exitosas”.

Acciones de campo

Son las ocho y media de la mañana y alrededor de 50 trabajadores de Philips llegan al colegio Fe y Alegría de Pamplona baja. Están identificados con polos azules y llevan un plan en la mente: a través de juegos hacer que los niños del colegio comprendan la importancia de llevar a cabo acciones sustentables con lo que ellos llaman “los poderes de la naturaleza”.

De esta manera aprenden acciones cotidianas positivas para el medio ambiente, como cuidar el agua, evitar contaminar el aire, reciclar residuos y consumir menos energía eléctrica; así como acciones personales que beneficiarán su salud.

La gerenta de Recursos Humanos, Cecilia Perramón, refiere que el programa ya lleva tres años y anualmente tiene un alcance de 1.500 niños.

Los voluntarios se preparan antes de invertir; analizan cada actividad lucida y el impacto que tendrá en los propósitos de dejar claro el mensaje en los niños de que deben realizar acciones sustentables.

Un ejército

Pero hay más acciones. Uno de los grupos más grandes de voluntarios es el de Telefónica, que cuenta con 2.200 personas ligadas a esta labor.

Mario Coronado, director de la Fundación Telefónica, indica que es tanto el entusiasmo que se organizan concursos de proyectos y se escogen lo más innovadores, sostenibles y que tengan el mayor impacto. “Hay muchos proyectos y acciones que han terminado en la formación de ONG”, explica.

Como se ve, el desarrollo de estas acciones es cada vez mayor, por lo que las empresas requieren nuevos enfoques para lograr un mejor alcance.

 

Fuente: El Comercio

 

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