Jefes y cultura organizacional en el espacio virtual

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En la línea de carrera y crecimiento personal en una organización, muchos de los trabajadores algún día, serán jefes; y a su vez, también tendrán jefes. Así se suele construir un ambiente organizacional y se preserva la esencia de la cultura. Sin embargo, en los últimos meses, se ha podido notar que los niveles de motivación disminuyen mientras que la incertidumbre aumenta. Y, cada vez más trabajadores van quedando “solos” en sus responsabilidades.

Para Tania Guimac, psicóloga organizacional y docente de la Universidad de Piura, esta “soledad” se llega a sentir, y aunque haya un alto nivel de responsabilidad en el equipo, este no escapa del sentimiento de “abandono” y, en algunos casos, resalta un liderazgo ausente. Las complicaciones laborales están a la orden del día y las soluciones podrían estar en los mismos colaboradores. “Por ello, el contacto es importante: las reuniones periódicas para hablar de trabajo y otros temas; establecer nexos de apoyo si hubiese alguien mal de salud. Se requiere sentir algo de personalización en la virtualidad”, agrega la experta.

Asimismo, Guimac sostiene se requiere aún mayores esfuerzos de parte de los directivos, y procurar disminuir la recurrencia en los problemas de comunicación; y para no incurrir en ellos, fortalecer la confianza es esencial, ¿cómo se logra eso? Cumpliendo las promesas y siendo coherentes. Por lo tanto, dos detalles son claves: o se aprende a decir que no cuando hace falta o se cumple las promesas sostenidas. A nivel general, es como se va fortaleciendo la cultura de la organización y, más aún en estos tiempos de alta complejidad, donde está poniéndose a prueba: ¿es fuerte o se está desvaneciendo en la virtualidad, por no estar todos en un mismo espacio físico?

Es importante que los jefes tomen realmente en consideración lo que dicen sus equipos de trabajo, de manera honesta, que los evalúen y premien cuando sea necesario; que retroalimenten también. De la mano con la jerarquía, el liderazgo es vocación de servicio. Si transgredo o infravaloro el trabajo del colaborador, ¿entonces que obtendré como respuesta?”, señala Tania Guimac, docente de la Universidad de Piura.

Es necesario ser conscientes que conflictos habrá siempre y que se algunas veces se logra evitarlos y otras, no. Si sucede esto último, hay que plantear una solución. Seguro que surgirán más en esta época, serán diferentes y retadores, pero con alto grado de aprendizaje.

Finalmente, Guimac recomienda: evaluar, escuchar conversar, responder (sí o no), y, sobre todo, reconocer y felicitar el trabajo bien hecho.  “La competencia para identificar lo malo está incorporada en la mayoría, lo contrario aún no; por ello es tan ardua la labor de mantener viva esa cultura que tanto se expresaba a viva voces, hoy es momento de escucharla: con acciones”, puntualizó.


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