Incremento del sueldo mínimo ¿Qué se debe considerar?

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En opinión de la Sociedad de Comercio Exterior (Comex) si bien un aumento del salario mínimo puede ser favorable desde un punto de vista político, esta situación no necesariamente tendría el impacto deseado en el plano económico por lo que debería ser evaluado de acuerdo a estos distintos criterios.

  1. El nivel de informalidad en el país
    Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), más de 7.5 millones de trabajadores – lo que equivale a un 73% de la fuerza laboral – son informales.Dicha cifra se eleva aún más al considerar las pequeñas y medianas empresas (pymes), que representan más del 90% de las empresas en el país, o al enfocarse en sectores como el agropecuario y el pesquero.

    “Entonces, toda medida de política pública en materia laboral, como un aumento del salario mínimo, tan solo beneficiaría a aquellos trabajadores que laboran en el mercado formal y que logren mantener sus puestos de trabajo tras dicho aumento, es decir, un porcentaje minoritario de la población”, puntualiza Comex.

    Ante lo cual, considera que dada la rigidez laboral el aumento de los costos que supone esta medida desincentivaría la formalización, sobre todo para las pymes.

  2. Tomar en cuenta la productividad de los trabajadores, la cual está asociada a factores como innovación, educación, infraestructura y eficiencia.“De acuerdo con el BCR, en 2016, si bien el crecimiento de la productividad laboral en el país ha sido uno de los más altos en la región durante la última década, en los últimos años se ha ubicado alrededor del 2%”, alerta Comex.

    En esa línea, precisa que la baja productividad se percibe sobre todo en el sector informal. Según cifras del INEI, si bien esta informalidad representa tres cuartos del trabajo total disponible, su producción representa menos de la quinta parte del PBI.

    “Así, un aumento del salario mínimo no respaldado por un incremento en la productividad generaría desempleo, ya que expulsaría de la fuerza laboral a los trabajadores menos productivos, aquellos muy costosos para las empresas”, advierte.

  3. El nivel inflacionario de la economía, dado que este disminuye la capacidad adquisitiva de los salarios y, por ende, el nivel de bienestar de los trabajadores en períodos de elevada inflación.En los últimos tres años, cabe recordar, la tasa de inflación se ubicó por encima del rango meta del BCR de 3%, y se pronostica una cifra similar para 2017, lo que podría representar un argumento para sustentar un pequeño incremento del salario mínimo.

    “Aunque consideramos que no sería suficiente para contrarrestar la relevancia que alcanza el nivel de informalidad de nuestra economía en las decisiones de políticas públicas en materia laboral”, específica.

  4. El salario mínimo oficial no es equivalente al que perciben los trabajadores, dado que en el régimen laboral general el empleador debe cubrir 15 RM al año, incluyendo dos gratificaciones y una compensación por tiempo de servicios.“Así, a la fecha, la remuneración mínima anual ascendería a S/ 12,750, equivalentes a S/ 1,062.50 efectivos al mes y no a S/ 850, como generalmente se considera. Incrementar el salario mínimo, por ejemplo, a S/ 900, en realidad significaría elevarlo a S/ 1,125 al mes, por lo que los incrementos en la productividad y la inflación, en un buen análisis, deberían justificar dicha cifra”, sugiere.

    Finalmente cree que esta decisión debe ser proporcional a la productividad laboral, la inflación y el crecimiento económico del país, y que establezca como fruto del diálogo con los diversos actores a través del CNT, por más que algunos sindicatos de trabajadores no quieran participar.


Fuente: Gestión

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