Hostigamiento Laboral: Micromachismos y Brechas de género

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Por Karin Patricia Ramírez Figueroa – Directora del Centro de Política Familiar

Subía por las escaleras de un prestigioso recinto universitario, conversando acerca de la importancia de fomentar los derechos de las mujeres a efectos de evitar los mediáticos y constantes feminicidios y demás casos de violencia contra lo mujer. Y de pronto, una voz masculina en tono de fastidio dice: “acaso tú has sido una víctima de ello”. De pronto ese compañero atento y galante se tornó en un cavernícola cada vez que se tocaba el tema. Luego nos enteramos que su esposa lo había dejado por una gran oportunidad laboral y él consideraba que “el hombre es cabeza de familia y que por tanto es el encargado de sustentar el hogar”. Este comportamiento que aún pulula en un sector con educación superior y de clase media alta nos revela que existen brechas de género que aún se deben cubrir.

La brecha de género en el campo educativo, es del 25,3 % en el caso de las adolescentes que no culminan sus estudios por motivos familiares, porque quedan embarazadas, por ayudar en tareas del hogar o por la errónea creencia que la hija mayor debe asumir la responsabilidad de ‘segunda madre’. Esta brecha depende mucho de los factores económicos, culturales y sociales, aunque últimamente se ha ido acortando.

En el caso de la brecha salarial observamos que donde las remuneraciones son mas altas -como es el caso del sector extractivo, construcción o industria- la participación femenina es menor, inclusive muchas veces a pesar que realizan el mismo trabajo sus ingresos son menores. Esperemos que ello se supere con la aplicación de la Ley que Prohíbe la Discriminación Salarial entre Hombres y Mujeres. Recordemos que de acuerdo al último censo realizado en el Perú está aumentando el número de hogares encabezados por mujeres, por lo tanto hay que desterrar el mito la mujer es la única responsable de los hijos y de otros dependientes, aún cuando exista un hombre en el hogar.

Para cerrar esas brechas de género, la mujer debe desarrollarse en tres dimensiones básicas:

  • Autonomía económica o su incursión en el mercado laboral para así tener la capacidad de generar ingresos y recursos propios.
  • Autonomía en la toma de decisiones que expresa la capacidad de pensar y decidir por sí mismas, esto es el empoderamiento de la mujer que hoy en día está en boga, para que ellas conozcan y defiendan sus derechos así como lograr sus metas y sueños.
  • Autonomía física y acceso a los servicios de salud (físico, sicológico, etc), que permitirá su atención prenatal y posnatal; conocer sus derechos reproductivos, evitar las tasas de mortalidad materna y principales causas de las defunciones, evitar la violencia de género.
Karin Ramírez

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