¿Es conveniente hacer una maestría alejada de tu línea de carrera?

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El crecimiento tradicional, vertical, que viene de la mano de estudios de especialización en una misma línea de carrera, se enfrenta hoy a una alternativa horizontal, en la que a través de maestrías o cursos complementarios un profesional puede expandir su ámbito de acción. La elección del camino a seguir dependerá del perfil de cada ejecutivo: un crecimiento en línea recta es más rápido, pero limita el campo de desarrollo. Uno horizontal, en cambio, abre las puertas de nuevas industrias y sectores, pero retrasa la velocidad del crecimiento.

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Hay, sin embargo, una maestría que podría colocarse en un punto intermedio entre el crecimiento horizontal y el vertical, especialmente para carreras vinculadas al mundo corporativoel MBA. Este programa ofrece una visión panorámica sobre las diferentes ramas de las empresas, y, aunque lo hace manteniendo la línea de la administración, ofrece también la posibilidad de especializarse en alguna de ellas.

Hay, sin embargo, una maestría que podría colocarse en un punto intermedio entre el crecimiento horizontal y el vertical, especialmente para carreras vinculadas al mundo corporativo: el MBA. Este programa ofrece una visión panorámica sobre las diferentes ramas de las empresas, y, aunque lo hace manteniendo la línea de la administración, ofrece también la posibilidad de especializarse en alguna de ellas.

Vanina Farber, directora general de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico, afirma que un MBA sirve para descubrir nichos de mayor interés y que el networking hecho en clase facilita el cambio de actividad laboral. “La especialización puede llegar después de un MBA y no necesariamente con una maestría. Existen diferentes programas, diplomados y cursos para lograrlo”, añade. De hecho, según una reciente investigación elaborada por APOYO Consultoría para la Universidad del Pacífico, más del 40% de sus estudiantes de MBA migran de sector durante o después de culminar sus estudios.

Movimiento Horizontal
Los profesionales decididos a dar un salto horizontal lo hacen para validar las herramientas que le permitirán desarrollarse en un nuevo sector. Aunque la motivación personal suele ser un factor determinante para esta decisión, Diana Rake, socia de Amrop Perú, aconseja haber experimentado al menos por un tiempo el rubro en el que se desea cursar la maestría. “La experiencia te da un mayor enfoque: vas por algo y no a ciegas. Te da una mayor seguridad respecto a lo que quieres hacer”, afirma. Un cambio disruptivo puede ser una ruta arriesgada y por eso más propia de los jóvenes ejecutivos.

Senkelejda Ymeri, miembro del comité de dirección del PAD Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, sostiene que, por lo general, cuando se trata de maestrías, los profesionales suelen seguir su misma línea de carrera. Sin embargo, “quienes eligen una especialización distinta deben ser conscientes de que se enfrentarán a un nuevo inicio”, indica. Es decir, a menos que se trate de encajar en puestos para los que la organización ya tenía pensado su nombre, probablemente se inicie el camino desde cero en un nuevo rubro.

Es verdad que el cambio abre el abanico para nuevas oportunidades laborales, pero según Carlos Alberto Rivera, gerente de gestión del aprendizaje deBanco de Crédito, las empresas no suelen valorar que alguien tenga múltiples grados o conocimientos disímiles entre sí. “Ellas buscan que estos estudios hayan derivado en una suerte de especialización integradora y tengan un sentido para lo que el colaborador está buscando en términos de desarrollo. Y que, finalmente, resulten en un profesional valioso en conocimientos, habilidades y actitudes requeridas en el negocio”, explica. El foco estará siempre, entonces, en definir primero el objetivo detrás del tipo de estudio que se llevará a cabo.

Un máster que amplía los conocimientos puede ser útil cuando la carrera original está alejada de las líneas preferidas de las empresas y quiere tener un futuro en la organización. Esto, definitivamente, demanda un mayor esfuerzo para los ejecutivos. Por ejemplo, alguien que estudió derecho o psicología puede querer una maestría en finanzas o un MBA. Hay una ampliación de conocimientos, pero también una integración de conocimientos que puede resultar valiosa para el colaborador y para la organización. “Nuevamente lo que se escoja ha de vincularse a las necesidades de la organización”, concluye Rivera.

Además de estos elementos, los ejecutivos deben analizar sus propias capacidades, su experiencia y su situación laboral antes de optar por algún tipo de especialización. La elección también dependerá del momento por el que el ejecutivo esté atravesando en su carrera. “Si estás en un mando medio, en algo muy especializado como marketing, finanzas o gestión de personas, conviene especializarse más en un perfil muy técnico —afirma Farber—. Pero si estás en una posición técnica muy alta, conoces bien el negocio y conoces casi todas las cualificaciones porque llevas veinte años allí, pero estás cansado y quieres hacer algo diferente, quizá te convenga más hacer un MBA”.

Fuente: Semana Económica

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