El papel de la comunicación interna

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Para Susana Sugano, Gerente de Gestión de Personas en la Universidad del Pacífico, la comunicación interna dentro de una empresa juega un papel fundamental en la construcción de una buena imagen corporativa. “La comunicación interna es uno de los principales factores que permiten construir y afianzar las relaciones entre el trabajador y las empresas e instituciones. Ayuda a que los trabajadores conozcan más acerca de la historia organizacional, los logros, los avances y los nuevos retos; lo que fortalece la identificación y el orgullo que pueden sentir el personal”, señala la especialista.

Además indica que el hecho de que los trabajadores conozcan a la empresa y se comprometan con sus acciones y objetivos hace que los empleados sientan satisfacción de trabajar en un determinado lugar. Eso después se irradia a los clientes, proveedores y el entorno general, fortaleciendo así la comunicación corporativa de la institución.

De otro lado, manifiesta que resulta decisivo que la gerencia sepa gestionar y desarrollar la capacidad de escucha y la generación de espacios de intercambio entre los directivos y los trabajadores. “Lo ideal es tener una política de puertas abiertas, en la que los empleados están cómodos transmitiendo sus inquietudes y la gerencia pueda responder a ellas”, apunta.

Asimismo,  Sugano afirma que uno de los principales factores que atenta contra una buena comunicación interna, y por ende causa daño a la buena imagen de la empresa, es el hecho de que la gerencia no sepa tratar con los infaltables rumores.

“Es imposible que en el seno de una institución no se generen rumores. Lo que debe hacerse es ir directamente a la fuente y también dar la confianza y tranquilidad necesarias a los trabajadores para que pregunten, sin temor, a los gerentes y jefes sobre las dudas que tienen. Las respuestas que recibiremos pueden gustarnos o no, pero es lo real y no algo que imaginamos sin fundamento alguno”, indica.

Añade que si se ven desde el punto de vista económico, los rumores son costosos para la organización, pues no solo se debe tener en cuenta el tiempo y el esfuerzo que a la alta gerencia le puede tomar disiparlos, sino también el tiempo que los empleados (aunque no quieran) pasan pensando en los mismos. Todo ello redunda en distracciones y errores de trabajo.

 

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