Despidos: Hay que prepararse para dar malas noticias

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Los ejecutivos que despiden trabajadores suelen ser muy depresivos

Dar una mala noticia evidentemente no genera ningún tipo de placer. Entonces, ¿cómo hacen aquellos cuyo trabajo es entregarlas, como los jefes que deben despedir trabajadores o médicos que deben tener las fuerzas necesarias para comunicar un anuncio siniestro?

Si bien es tentador imaginar agentes de malas noticias como el desalmado Sr. Burns de Los Simpson (frotando sus palmas y cacareando con júbilo maquiavélico al difundirse la fatalidad), la realidad es mucho menos satisfactoria.

De acuerdo con un artículo de “The Atlantic”, la entrega de noticias sombrías a veces puede ser tan dolorosa para el que las da como para el que las recibe. “The Atlantic” indica que un estudio realizado a los gerentes de gestión de Recursos Humanos de Boeing, realizado en el 2009, reveló que los gerentes encargados de los 40.000 despidos de la compañía experimentaron una serie de problemas físicos y emocionales. Sus síntomas incluyen úlceras, dolores de cabeza, problemas del corazón, aumento de la presión arterial, trastornos del sueño, aislamiento social y agotamiento emocional. Muchos de esos efectos negativos eran visibles hasta por tres años.

Leon Grunberg, autor principal del estudio y profesor de Sociología en la Universidad de Puget Sound, indica que varios calificaron la experiencia como lo más “desgarrador y traumático que han hecho en sus vidas”.

Otro estudio de más de 700 oncólogos, presentando por la Sociedad Americana de Oncología Clínica en el 2010, encontró que el 47% de médicos que comunicaban malas noticias a los pacientes con enfermedades terminales tenia sentimiento de depresión, culpa, ansiedad, estrés y agotamiento emocional, llegaba afectar incluso su sistema inmune.

El artículo explica que aquellos que suelen abrazar directamente la pena y el dolor de sus funciones nefastas, en lugar de asustarse de ellos, tienen una mejor conducta y cita algunos casos de policías del FBI encargados de dar malas noticias por accidentes o atentados. El artículo explica que el entregar malas noticias requiere de un proceso de adaptación amplio e intenso. Es decir, hay que ser un profesional para lograr un nivel de equilibrio y ser el mensajero de noticias graves.

 

Fuente: El Comercio

 

 

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