Cuando todos los días de un empleado son malos

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Lloran sin motivo aparente. No es un llanto prolongado, sino rápido y silencioso. Son lentos, se equivocan, faltan a trabajar. En el fondo, usted sabe que no es porque no tengan talento, sino que parece que ya no les importan sus responsabilidades. Y, probablemente, es verdad. Esos profesionales que están frente a usted no son los mismos que llegaron por primera vez a firmar el contrato.

Es fácil pensar que la respuesta al desgano está siempre en una resistencia al cambio o a conflictos de oficina. Todos tienen días difíciles. Sin embargo, hay casos en los que esta situación va más allá. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 20% de personas en el mundo sufre depresión en algún momento de su vida. Y la cifra no exime a los empleados de una empresa.

Hugo Lozada, profesor de la escuela de postgrado de la Universidad el Pacífico, destaca que un ambiente hostil, con largas jornadas de trabajo recurrentes, donde se desautoriza constantemente al colaborador, pueden desencadenar este tipo de cuadro.

Perfil de desánimo

María Inés Gutiérrez Eguren, docente de Psicología de ESAN, sentencia que de cada diez colaboradores, cuatro padecen depresión en algún momento de su vida.

La presencia de tristeza que no cambia según las circunstancias, una pérdida de apetito y peso, cansancio, falta de interés en actividades cotidianas y desconcentración son los indicadores más saltantes que César Pera, director de la maestría en Desarrollo Organizacional de la Universidad del Pacífico, denota para detectar a un colaborador deprimido.

Puede que usted reconozca algún signo de los anteriores en un miembro de su equipo. La pregunta es qué hacer con un empleado cuyo desgano fue más allá de una simple desmotivación.

Ya en esta etapa, muchos empleadores podrían considerar la desvinculación como una solución rápida. Sin embargo, para los expertos el camino fácil no es el más indicado. “Existen experiencias de organizaciones que orientan el manejo de sus colaboradores con depresión mayor para no considerarlos sujetos-problema”, detalla Gutiérrez.

La psicóloga recomienda hacer del entorno laboral un factor protector con redes de apoyo social. Ello inscribe principalmente a sus compañeros de trabajo, jefe inmediato y personal de salud ocupacional.

 

Fuente: Diario Gestión

 

 

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