Cómo dar y recibir críticas positivas en el trabajo

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Las críticas no constructivas en el trabajo no aportan nada ni a los empleados que las hacen, ni a los que las reciben, ni a la empresa en sí. Sin embargo, se puede y se debe intentar canalizar toda esa energía en críticas positivas, según Kevin Daum, colaborador del portal Inc. Aunque las críticas nunca son agradables, pueden servir para mejorar como personas y como empleados. He aquí cinco sugerencias de Daum sobre cómo sacarles el máximo provecho.

1. Ten objetivos claros.

Pregúntate a ti mismo cuál es el mejor resultado posible de esta crítica. Si simplemente es el cotilleo, probablemente sólo consigas rencor y el resentimiento. Es una mala manera desperdiciar la energía de todos. Por otro lado, si crees que puedes lograr mejoras con tus críticas, plantéate cuáles son y cómo debes realizarla para conseguir esos resultados.

2. Crea un entorno neutral.

Suponiendo que tras el primer punto sólo nos hemos quedado con las críticas constructivas, para hacerlas debemos elegir buen una hora y un lugar. Por lo general, no ayuda hacerla en público, porque sólo conduce a la humillación. Mejor hacerlo en privado o si en ocasiones se requiere una tercera persona, intentar que sea lo más imparcial posible. Presta atención al lenguaje hablado y también al corporal, y no hay que olvidar que la mejor manera de neutralizar la posible tensión generada es el humor.

3. Utiliza menos palabras y con más significado.

Probablemente el interlocutor esté ansioso por lo que le queremos comentar, así que es básico utilizar un lenguaje conciso e ir al grano. Cuantos más rodeos demos, más fácil es que el interlocutor pierda los puntos clave de la crítica y eso quita potencia a la conversación. Una vez expuestos tus argumentos, escucha también la respuesta, que quizás te haga reconsiderar tu planteamiento. 

4. Alinea la crítica con los objetivos compartidos.

Una crítica egoísta cae en el olvido, así que asegúrate de exponer por qué a la persona que quieres hacerle la crítica le afecta esa mejora que propones. Eso hará que esté más abierto a las sugestiones, con independencia de cómo te sientas tu acerca del tema que os ocupa. Del mismo modo, cuando seas tú el que recibes una crítica, piensa en que puedes mejorar el tema que se está debatiendo.

5. Fomenta la autocrítica.

Siguiendo con lo presentado en el punto anterior, antes de plantear las debilidades de los demás, piensa cuáles son las tuyas. De hecho, compartir algunas debilidades de la crítica en cuestión puede ayudarte en el planteamiento. Mantente alejado de los ataques directos a la otra persona y para poner ejemplos, limítate a las experiencias de los presentes en la sala, no a las de terceros.

 

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