Cinco maneras de aprovechar el poder de la gratitud en el trabajo

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Personalizar el agradecimiento y centrarlo en una tarea concreta son algunas de las claves

A todos nos gusta que nos estén agradecidos por un trabajo bien hecho o simplemente por un gesto positivo hacia un compañero. Estos sentimientos incrementan las ganas de seguir desempeñando bien el trabajo y estimulan nuevas fórmulas para dar lo mejor de nosotros mismos. Así lo afirma Harvey Deutschendorf, un expert en inteligenicia emocional y autor de ‘The other kind of smart’, que detalla cinco maneras de aprovechar la gratitud en el trabajo.

El investigador empieza por ofrecer resultados contundentes acerca de la importancia de la gratitud en el trabajo, como el hecho de que el 90% de los empleados que consideran que sus jefes le muestran gratitud, consiguen mejores resultados. Y aunque no tenemos problemas en estar agradecidos a nuestra familia o a nuestros amigos, nos cuesta hacer lo mismo en el trabajo. He aquí cinco maneras de revertir esta tendencia.

1. Debe empezarse por arriba.

Los empleados buscan la gratitud, en primera instancia, de sus superiores. La sensación de ser reconocido por el jefe tiene que recorrer un largo camino, empezando por la parte más alta del organigrama, hacia la parte más baja, porque tanto la presencia como la ausencia del agradecimiento en la dirección general repercuten directamente en los demás puestos de la organización.

2. Hacerlo auténtico y específico.

Hay que mostrar agradecimiento, y hay que mostrarlo de manera auténtica y concreta. Y no suele ser así cuando a un jefe le han pedido que sea agradecido con su equipo pero no lo cree realmente. Para sentirlo, es necesario centrar el agradecimiento en personas y en tareas concretas, porque es como tienen efecto tanto para el que lo da como para el que lo recibe.

3. No mezclarlo con otras intenciones.

Por ejemplo una situación en la que un responsable espera a una reunión con su equipo y con su superior para ofrecer reconocimiento. Y el equipo, en lugar de sentirse reconocido, se siente utilizado a favor del jefe con su superior, lo que no solo no ayuda sino además puede resultar perjudicial.

4. Adaptarlo a la persona.

Aunque la mayoría del personal disfruta de ser alabado ante los demás, hay personas tímidas que preferirían recibirlo en privado, por ejemplo. Es importante conocer al individuo al que se quiere agradecer y imaginar cómo le sentará mejor y como le generará más efecto. Es más costoso, pero tendrá muchos más resultados.

5. Crear oportunidades para compartir la gratitud.

Es una muy buena práctica establecer una reunión periódica que contemple el agradecimiento. Por ejemplo, aprovechando una reunión mensual de todo el equipo, se puede empezar por destacar una tarea que cada empleado está haciendo bien. O los empleados pueden cada uno agradecer algún hecho a alguno de sus compañeros. 

Se trata de irlo integrando en la organización hasta que tenga una presencia normalizada en el trabajo, posición de la que de momento, no goza.

 

 

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