Aprender a dirigir equipos que marquen la diferencia

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En las empresas peruanas encontramos frecuentemente a muchos jefes que tienen amplios conocimientos técnicos para dirigir su área, pero tienen poca formación en la dirección de personas.

Un número muy considerable de profesionales piensa que liderar equipos, es una cuestión que solo tiene que ver con el sentido común. Esta consideración no es del todo cierta, ya que dirigir es una capacidad, que como cualquier otra, se puede aprender y se entrena.

Según explica Alberto Piattoni, responsable de INFOVA (Instituto de Formación Avanzada) el líder del equipo es el máximo responsable de su funcionamiento. Entre otros motivos, porque debe ser capaz de elegir a las personas adecuadas y saber rodearse de los profesionales más convenientes para hacerlo funcionar.

Tras ello su labor será conducirlo tratando de encontrar el equilibro, intentando acertar con la dosis y haciendo ajustes continuos.

Para hacerlo se pueden tener en cuenta una serie de recomendaciones que, según explica el experto, aunque en el mundo de las organizaciones hay pocas respuestas efectivas que tengan validez universal -para cualquier equipo en cualquier situación- pueden resultar muy útiles:

  • Fomentar la unión entre los integrantes del equipo: Quizás el factor más importante para que un equipo desarrolle todo su potencial y marque la diferencia sea la calidad del vínculo entre los miembros del equipo, la honestidad con ellos mismos y su madurez.

La unión no surge por casualidad, por ello la labor de quien dirige es asegurarse de que hay un nexo que mantiene unidas a las personas y además es sólido. La calidad del vínculo va a afectar a procesos tan importantes como la motivación, el sentimiento de pertenencia, la comunicación y la gestión de los conflictos internos.

  • Aprovechar la diversidad: La diversidad es fuente de ventajas para el equipo, los mejores equipos suelen ser dispares en género, en edades, en formaciones y en puntos de vista. Hacer equipos demasiado homogéneos es una forma de empobrecerlos. Alberto Piattoni explica que “lamentablemente en estos momentos la aceptación de esta diversidad, como fuente de valor para muchos directivos, es más una teoría que algo realmente incorporado en su forma de pensar y actuar”.
  • Estar atento a posibles conflictos internos: En muchas ocasiones algunos integrantes del equipo generan conflictos, este tipo de colaboradores necesitan claridad y firmeza y el director debe saber dársela. A muchos profesionales les falta información clara sobre cómo son percibidos por el resto del equipo. Por tanto, lo primero que debe saber hacer el líder, es ser claro con sus empleados, aclarar expectativas y explicar las consecuencias de mantener cierta actitud. También debe ser consciente de que, si llega a la convicción de que una persona del equipo no es la adecuada, es su responsabilidad cambiarla. 
  • Acompañar el cambio personal de sus colaboradores: Un directivo también ha de tener presente que las personas, igual que las situaciones, cambian con el paso del tiempo. Los colaboradores no son los mismos con 25 años que con 35, merece la pena estar atento a estos cambios, anticiparse y adaptar la forma de actuar y dirigir en función de la evolución de sus colaboradores.

“Las personas se agrupan en empresas para alcanzar objetivos que trabajando solas no podrían conseguir. Da igual lo bueno que un profesional sea técnicamente en su área, si no sabe trabajar con otros nunca será un gran profesional. Formar parte de una empresa y no trabajar en equipo es un sinsentido. No hay ninguna compañía en el mundo en la que todos los equipos funcionen a la perfección, pero cuanto más se apueste por que sus integrantes aprendan a ser un equipo y sus responsables se formen para dirigir personas, habrá más probabilidades de éxito, al conseguir una empresa más sólida, y menos recursos perdidos”, concluye el responsable de INFOVA.

 

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