¿Analfabetos en su oficina?

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Según GiacomoVerme, Director General de Humanitae, ser un analfabeto funcional en el ambiente de trabajo implica bajos grados de comprensión de los materiales de lectura necesarios para poder elaborar un aprendizaje efectivo sobre ellos. Vale decir, para contar con todos los elementos necesarios al momento de enfrentar la tarea. Es una deficiencia en la capacidad de análisis de texto y por lo tanto conlleva a un bajo grado en la calidad de la codificación del mismo.

En cuanto a la escritura, “los analfabetos funcionales en el desarrollo profesional adolecen de la capacidad de poder comunicar efectivamente los requerimientos o los conocimientos aprendidos y hay una falla en el proceso de síntesis”, sostiene Verme.

“Es recomendable asegurarse, al momento de contratar, del nivel de comprensión de lectura. Tanto empleador como empleado deben tener presentes los niveles de alfabetización funcional que requiere el puesto”, aconseja finalmente el experto.

 

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