Teletrabajo: Las empresas se alistan para adoptar el trabajo a distancia

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El trabajo a distancia empieza a abrirse camino en el Perú. Dada sus importantes virtudes, tanto para la empresa como para los trabajadores, se constata un mayor interés de parte de las empresas. Sin embargo, se deben de tener en cuenta varios elementos para una correcta adopción. Sobre todo por las profundas implicancias que trae consigo, tanto en aspectos culturales, legales y de supervisión.

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La tecnología ha hecho posible que se pueda trabajar desde cualquier lugar. Tal es así que ahora es factible prestar servicios laborales desde fuera de las instalaciones de la empresa, modalidad que es conocida como teletrabajo. Sin duda, una manera diferente de concebir las relaciones laborales que trae consigo enormes implicancias para el trabajador y la empresa.

Carlos San Román, Director General de Adecco Perú, define el teletrabajo como una modalidad contractual laboral que permite, de manera formal, que un trabajador desempeñe sus funciones a distancia, es decir sin necesidad de estar presente en el centro laboral.

«Está generalmente ligado a las tecnologías de información, mediante las cuales el trabajador puede además de desempeñar su función y ser supervisado a distancia», añade San Román.

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Ese elemento tecnológico es el aspecto diferenciador entre el teletrabajo y otras figuras de trabajo a distancia, como el trabajo a domicilio.

«En efecto, el uso de tecnologías de la información y las telecomunicaciones como herramientas de trabajo y de control del empleador dan el toque distintivo a esta forma de trabajo. En nuestro país se encuentra regulado por la Ley Nº30036 y su reglamento, aprobado por el Decreto Supremo Nº017-2015-TR», detalla Liliana Tsuboyama, socia del Estudio Tsuboyama, Cuzquén & Nicolini Abogados.

Como no se requiere la presencia física del trabajador, este puede prestar los servicios desde su domicilio, o desde cualquier lugar en el que se encuentre. «El trabajador puede encontrarse físicamente en cualquier parte de la ciudad, del país o inclusive en el extranjero», enfatiza Orlando de las Casas, abogado laboralista y socio del Estudio Hernández & Cía.

Esa flexibilidad, según Gerardo Ahumada, consultor en gestión de personas, modifica de forma dramática las formas actuales de organización del trabajo. «No sólo cambia la forma en que vamos a realizar el trabajo, sino cuál será dicho trabajo y dónde vamos a ejecutarlo», asevera Ahumada.

Equilibrio vida-trabajo
Como se puede advertir, el efecto más inmediato para el trabajador es que le otorga la capacidad de administrar su tiempo con mucha más autonomía. Con ello, las oportunidades para lograr el ansiado equilibrio entre la vida personal y la laboral alcanzan otro nivel.

«Sin duda, brinda flexibilidad para poder organizar y balancear las tareas personales con las de la empresa», enfatiza Oscar La Torre, socio de Consultoría de PwC.

Se puede decir que además optimiza el tiempo y aminora gastos, pues reduce los desplazamientos al centro laboral y el costo que ello conlleva, incrementando los ingresos netos de los trabajadores.

«Hay que notar que la mayor flexibilidad  equivale a una mejor calidad de vida. Además, el trabajo a distancia mejora la vida familiar y promueve la integración laboral de personas con discapacidad», anota Rafael Zavala, Gerente General de Laborum.

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En opinión de Liliana Tsuboyama, hay que tener en cuenta que también aminora el estrés laboral y tiene un impacto altamente positivo en la eficiencia del colaborador y en la capacidad de autogestionar su trabajo.

Modalidad predilecta
De hecho, es la modalidad de trabajo que prefieren los jóvenes, pero que paulatinamente, de diferentes formas, ha estado siendo incorporado en las labores del día a día por todas las generaciones.

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Carlos San Román, apoyándose en una reciente encuesta de FlexJobs en Estados Unidos, señala que las nuevas generaciones no se sienten a gusto en las oficinas.  Pues, el 76% de los encuestados manifiesta su intención de evitar estos espacios de trabajo.

Es decir, la preferencia de los entrevistados es claramente por el trabajo desde casa, donde consideran que serán más productivos debido a las menores distracciones y la libertad que gozan, que contrasta con las rigurosas políticas de las oficinas. Un 82% dice que sería más leal a la compañía si tuviesen opciones de trabajo flexibles.

Pero el trabajo desde cualquier lugar es algo que ya venía sucediendo. Una reciente encuesta de la revista Forbes realizado a  600 empleados y ejecutivos revela que el 92% de ellos respondían mails desde casa o en fin de semana. El 53% había interrumpido una comida para atender una llamada de trabajo. Sólo el 2% no había contestado correos de trabajo durante sus vacaciones. Pero lo más interesante: el 98% había atendido temas personales desde la oficina.

«El estudio de Forbes concluye con una frase que lo define todo: el trabajo ya no es un lugar, si no una actitud. Todo esto indica que la mezcla entre vida personal y profesional es una realidad, y el teletrabajo es una extensión natural de esta flexibilidad», subraya Rafael Zavala.

Ventajas
El trabajo a distancia abre, asimismo, importantes oportunidades a las organizaciones. Las principales tienen que ver con el ahorro de costos y mejora de la productividad.

«La empresa va enfrentar menores costos fijos, ya que no tiene que invertir en grandes oficinas, mobiliario y equipos. También favorece el crecimiento de la organización sin cambios estructurales y ayuda a la disminución de ausentismo laboral», refiere Rafael Zavala.

Sin duda, promueve la desconcentración, y hace posible ahorrar en la inversión en infraestructura, y optimiza los espacios físicos.

«Con el teletrabajo se lograría el desarrollo de la relación laboral, pero sin la presencia física del trabajador (o sin la presencia física permanente del trabajador) en el centro de trabajo. Esto además permitiría un adecuado manejo logístico de parte de las empresas», afirma Orlando de las Casas.

Para Liliana Tsuboyama, existe evidencia de que el teletrabajo mejora el rendimiento de la persona, lo que incrementa su productividad. «Igualmente, reduce significativamente la ocurrencia de accidentes de trabajo y favorece la expansión geográfica de la empresa», considera Tsuboyama.

Mejora el reclutamiento
Por otro lado, como no se tiene en cuenta el lugar de residencia, el teletrabajo mejora las condiciones para el reclutamiento del personal más calificado.

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Desde el punto de vista de Liliana Tsuboyama, el trabajo a distancia facilita la expansión geográfica de la empresa y hace posible la atracción y retención del talento, pues favorece a padres o madres que deseen tomar una mayor dedicación a sus menores hijos.

«También reduce algunas contingencias relacionadas al control de horarios de trabajo y las relaciones dentro de la organización, a la vez que posibilita la inclusión de personas con discapacidad», afirma Carlos San Román.

«También permite a la empresa posicionarse como una empresa moderna con mayor flexibilidad y oportunidad de trabajo para sus colaboradores y amplía la capacidad de integrar a persona discapacitado», afirma Oscar La Torre.

Puede ser utilizado también como una herramienta para fidelizar a los colaboradores. Según Marco Nicoli, gerente general de ManpowerGroup, la empresa, al ofrecer la oportunidad de trabajar desde casa, demuestra que está comprometida con fomentar la calidad de vida de sus colaboradores. «De esta manera, se facilita el proceso de fidelización del talento que es cada vez más escaso», refiere Nicoli.

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Riesgos
No obstante las enormes ventajas, el teletrabajo puede ocasionar algunas dificultades y riesgos. Acaso el principal riesgo que asoma para la empresa es el descontrol y la menor capacidad de aprendizaje por el lado del trabajador.

En opinión de Rafael Zavala, la única forma de adaptarse a la flexibilidad y el posible descontrol es implementando una gestión por objetivos y diseñando métricas del desempeño. Es decir, contar con datos que pongan de manifiesto de forma objetiva que el trabajo realmente se está haciendo.

Por eso, Carlos San Román recomienda que el proceso de reclutamiento de teletrabajadores sea muy exigente, y la empresa debe asegurarse que el teletrabajador no necesite de una supervisión constante, ni de instrucciones permanentes para realizar su trabajo.

«Que no haya una separación clara entre el trabajo y la vida familiar puede avivar la tentación de dedicar el tiempo destinado al trabajo a las labores domésticas», comenta Rafael Zavala.

Ante esa posibilidad, Marco Nicoli plantea que, antes de implementar el teletrabajo, se deben de establecer métricas claras de eficiencia y medición de resultados para que el colaborador sepa claramente su contribución a la empresa.

«Según el marco legal, el empleador puede reponer al trabajador a la modalidad convencional de prestación de servicios que ejecutaba con anterioridad si se acredita que no se alcanzan los objetivos de la actividad bajo el teletrabajo», comenta Oscar La Torre.

Limita el aprendizaje
Es probable que el trabajo a distancia, a decir de Oscar La Torre, restrinja el aprendizaje por imitación, y ocasione un aislamiento de la cultura laboral. «Para aquellos cambios que se deseen implementar en la cultura de la empresa se debe considerar a la población que hace teletrabajo, con medios y comunicaciones elaboradas para el medio que utilizan», sugiere La Torre.

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Están también las posibles repercusiones de índole psicológica y social. La falta de un ambiente laboral y la reducción de las relaciones sociales pueden devenir en conflictos familiares, ya que se difuminan las barreras entre trabajo y familia.

Están quienes afirman que el trabajo a distancia es un método muy solitario, que puede repercutir negativamente en el rendimiento del trabajador.

«Recientemente, la CEO de Yahoo eliminó el teletrabajo sustentando su decisión en los peligros para la unidad de la compañía, la rapidez y la calidad innovadora de las decisiones, así como para el incremento del compañerismo y la energía», argumenta Rafael Zavala.

Más riesgos
Hay que agregar que siempre están latentes los riesgos relacionados con fuga de información y el incumplimiento de la obligación de confidencialidad. «Pueden presentarse, asimismo, enfermedades ocupacionales vinculadas a ergonomía que luego pudieran ser imputadas al empleador», complementa Liliana Tsuboyama.

O simplemente, que el local de trabajo no sea el adecuado para el correcto desempeño de las actividades del teletrabajador.

«En lo referente a lo laboral, el trabajo a distancia puede debilitar a los sindicatos, ya que disminuiría su influencia con los trabajadores por tenerlos fuera del espacio físico del trabajo», afirma Gerardo Ahumada.

Tal vez el efecto más negativo del teletrabajo, en opinión de Orlando de las Casas, es que puede resultar complicado identificar una relación como laboral, puesto que por la propia naturaleza de esta modalidad es complicado identificar el elemento esencial subordinación, así como sus manifestaciones y rasgos sintomáticos.

«Con ello, existe alto riesgo de ocultar relaciones laborales bajo aparentes relaciones civiles», señala De las Casas.

Actividades idóneas
Ahora, las actividades que son susceptibles de ejecutarse bajo la modalidad del teletrabajo va depender mucho del tipo de negocio. «Las labores dónde la tecnología de comunicaciones sea la principal herramienta de trabajo, serán más propensas a migrar a teletrabajo», sostiene Carlos San Román.

En general, el trabajo a distancia se ajusta más, a decir de Gerardo Ahumada, a aquellas actividades de procesamiento de información, es decir, las que demandan menos actividad física.

En todo caso, Ahumada sugiere plantearse las siguientes interrogantes: ¿Implica el teletrabajo el manejo, procesamiento o la creación de información más que de la producción de un producto físico? ¿Tiene unos requisitos físicos mínimos? ¿Está bien definido el producto del trabajo? ¿Se puede dividir el trabajo en secciones bien definidas? ¿Puede realizarse vía telefónica la mayoría de la comunicación necesaria entre los trabajadores?

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«Si las respuestas son afirmativas, existe una alta probabilidad que la tarea sea apropiada para el teletrabajo», sostiene Gerardo Ahumada.

Se puede decir, entonces, que actividades como la de diseño gráfico, ventas por teléfono, servicios post venta, servicios de registro de información, programación de computadoras, periodismo, entre otros, son susceptibles de desarrollarse bajo este esquema.

«La clave también está en la confianza para delegar la función. Los acuerdos que se tengan con los colaboradores deben ser específicos a la hora de evaluar el desempeño», asevera Oscar La Torre.

Retos
Hay que señalar que puede no ser una decisión sencilla apostar por el trabajo a distancia, porque supone un importante cambio cultural. A la mayoría de directivos y jefes les gusta ver, controlar y asegurarse que los trabajos se estén realizando.

Pese a que la gestión por objetivos es común en la literatura, no es fácil de encontrarla en las organizaciones. Por eso, explica Carlos San Román, la confianza en las personas será fundamental para que la gestión por objetivos y el teletrabajo generen impactos positivos.

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«Además, a pesar de la creciente tendencia a interactuar vía medios digitales, nos gusta mucho interactuar con las personas.  Esto hace que sea difícil tomar la decisión de transformar trabajos de oficina a teletrabajo», añade San Román.

En todo caso, Rafael Zavala considera que las empresas deben evitar tomar decisiones extremas; y refiere que es necesario que siempre haya espacios semanales de reuniones con jefes y pares para las personas que realizan teletrabajo.

Debido a que es un paradigma que tiene como principal característica el uso de tecnologías de información, Liliana Tsuboyama considera que los mayores retos para las empresas peruanas son: adecuar sus procesos productivos al uso habitual de la nueva tecnología, blindar el flujo de información que se maneje a través de ella y, además, capacitar debidamente a sus trabajadores para que puedan cumplir los objetivos que busca la empresa al implementar esta modalidad.

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«Por otro lado, si bien el teletrabajo implica una reducción de los gastos en los que generalmente incurren las empresas, su implementación representará un nivel de inversión significativo que variará dependiendo del tamaño de la empresa y el rubro en el que se desempeña», estima Tsuboyama.

Marco legal
Como se sabe, la ley de teletrabajo en el Perú es relativamente nueva. Ley se promulgó en mayo del 2013 y el reglamento se publicó recién en noviembre del 2015. Lo primero que hay que destacar es que el hecho de contar con una regulación que contemple el teletrabajo es, de por sí, muy importante.

«No solamente se recoge legalmente una figura que en la práctica se venía desarrollando, sino que se otorga legalmente el reconocimiento que ese tipo de prestaciones tienen naturaleza laboral», asevera Orlando de las Casas.

Sin embargo, que el marco legal se haya inclinado por el teletrabajo con jornada definida, está ocasionando cierta discusión.

«La prestación de un trabajo a distancia tiene como finalidad (lo dice la exposición de motivos de la Ley) permitir cierta flexibilidad al trabajador, situación que no necesariamente va de la mano con la imposición de una jornada», argumenta Orlando de las Casas.

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Conforme la implementación y uso de esta modalidad cale en las empresas, se tendrán que hacer ciertamente ciertos ajustes en la legislación.

Seguridad y salud
Para Marco Nicoli, existe desconfianza o falta de claridad respecto al impacto en temas como la Seguridad y Salud Ocupacional.

Sobre este punto, Gerardo Ahumada advierte que, siendo el centro de trabajo el domicilio del trabajador, es más complicado que el empleador pueda ejercer plenamente su deber de prevención e incorporar al domicilio a su sistema de gestión en seguridad y salud en el trabajo.

Existe, igualmente, inquietud acerca de las inspecciones laborales, puesto que, como indica Ahumada, el acceso a un domicilio no es libre.

«EL marco legal está dado, pero no tengo seguridad que se hayan previsto todos los casos posibles, pues estamos ante una modalidad que va más allá de lo laboral», comenta Carlos San Román.

Además, como se trata de una relación laboral atípica, Gerardo Ahumada manifiesta que siempre está el riesgo de que los pilares del derecho colectivo no se apliquen, sobre todo si se mantiene una visión tradicional de su ámbito de aplicación.

Para las empresas privadas, la modalidad del teletrabajo va hacer posible garantizar el cumplimiento de la cuota de empleo de personas con discapacidad (Ley N° 29973).

«Igualmente, va a garantizar la continuidad de la prestación del servicio de trabajadoras y servidoras civiles gestantes y lactantes, trabajadores y servidores civiles responsables del cuidado de niños, adultos mayores, personas con discapacidad, o familiares directos que se encuentren con enfermedad en estado grave o terminal o sufran accidente grave», detalla Gerardo Ahumada.

Expectativas
Ya antes de la entrada en vigencia de la norma, diversas empresas, esencialmente transnacionales, se han interesado por implementar sistemas de trabajo a distancia. Este interés, según Orlando de las Casas, se ha visto ratificado con el marco legal actualmente vigente.

«Más allá de algunas ineficiencias o defectos de la norma, existen ventajas de suma utilidad que poco a poco generarán un interés mayor», prevé De las Casas.

Se constata que algunas organizaciones están recurriendo a esta modalidad de prestación de servicios laborales para fortalecer sus propuestas de valor como marca empleador. «Beneficios como días libres, horario de verano y el teletrabajo forman parte de una amplia gama de alternativas. Nosotros recomendamos, antes de ofrecerlas, investigar internamente cuales de estás tienen más valor para los colaboradores», sugiere Marco Nicoli.

Sin embargo, las empresas del país aún no se han inclinado de manera significativa por el teletrabajo.

Tal vez, el factor cultural sea un elemento limitante. Pero no es el único. En opinión de Carlos San Román, la legislación aún no genera confianza y tiene algunas particularidades poco auspiciosas, como la que pretende concebir al hogar como una extensión de la oficina.

Pero, el entorno es cada vez más favorable. Como refiere Liliana Tsuboyama, el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) está favoreciendo el teletrabajo en determinados lugares. El más favorecido, de acuerdo al Informe de la Comisión Multisectorial sobre Teletrabajo 2015, es Lima Metropolitana, seguido por las capitales de regiones, ciudades de la costa peruana, luego las ciudades de la sierra y selva peruana.

«Hoy, más de un año después de este informe, el creciente uso de este tipo de tecnologías y el cambio de paradigma de lo que significa el trabajo subordinado hacen más atractiva el uso de esta modalidad», manifiesta Tsuboyama.

No obstante, la implementación del trabajo a distancia se dará de forma progresiva y en la medida en que exista un mayor desarrollo de la banda ancha en el Perú, que haga posible conectar a todas las zonas rurales y urbanas del país.

«El teletrabajo es definitivamente una situación “win – win”.  En la medida que vayan creciendo y habilitándose la incorporación de TIC en las empresas, esta modalidad se verá implementada con mayor frecuencia. En nuestras estadísticas de benchmark de gestión de recursos humanos de PwC, exite un 6% de empresas que aplica el teletrabajo», señala Oscar La Torre.

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Conforme se resuelvan los aspectos culturales, tecnológicos y la desconfianza en la regulación, el proceso de adopción será, ciertamente, más rápido.

Es momento que las empresas empiecen a sopesar las ventajas de enviar a sus colaboradores –o a una parte de ellos– a trabajar a sus casas.

 

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