RSE: ¿Cómo sacarle provecho en la gestión de personas?

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Héctor Gutiérrez
Presidente
Fundación Deloitte
Jaime Ulloa
Presidente Ejecutivo
Asociación Trabajo Voluntario
Cecilia Perramon
HR Manager
Philips
César Borgoño
Director Comercial
tgestiona

 

Las principales empresas del país ya han incorporado una gestión de RSE en sus agendas. Algunas empresas tienen años en esta práctica y están comenzando a dar pasos innovadores. Sin embargo, la mayoría todavía está en una etapa inicial. Es evidente que la RSE es una tendencia global.

Héctor Gutiérrez, Presidente de la Fundación Deloitte, afirma que la RSE busca la sostenibilidad del modelo económico y que las empresas colaboren en la responsabilidad en dar forma a la sociedad, para que progrese, crezca y se sostenga en el tiempo. «Las empresas tienen gente, recursos, y pueden trabajar de manera positiva la responsabilidad social. Así lo exige el mundo, el mercado y, más aún los jóvenes», afirma Gutiérrez.

En ese proceso, las empresas que tienen más experiencia en este tema están comenzando a enlazar la responsabilidad social con la generación de valor para el negocio principal o core business, según refiere Jaime Ulloa, Presidente Ejecutivo de la Asociación Trabajo Voluntario. Es acá donde surge la oportunidad de utilizar la RSE como herramienta de gestión de personas.

El reto

Pero hay que señalar que la responsabilidad social en una empresa promedio, nace como un elemento anexo, no necesariamente integrada al negocio. El reto de la mayoría de empresas es concebirla como un aspecto integrado al negocio, que agrega valor y, de paso, termina siendo una labor social. «El desafío de los gestores de responsabilidad social es trabajar en ese alineamiento entre la gestión de responsabilidad social y la generación de valor para el negocio principal», señala Jaime Ulloa.

Las acciones de responsabilidad social son muy diversas, y solo algunas empresas–y solo en algunas actividades– involucran a los colaboradores en actividades de gran impacto. En muchos casos se realizan a través de empresas aliadas, consultoras u ONG, por ejemplo. De hecho, todavía la mayoría de actividades de responsabilidad social se realizan sin la participación de los colaboradores.

Incluir a los colaboradores es una decisión que toma la empresa, y es ahí donde surge el voluntariado corporativo. Una buena gestión en este sentido debe apuntar no solo a beneficiar a la comunidad, sino, a la vez, a desarrollar a los colaboradores que actúan como voluntarios. «Es una oportunidad para desarrollar competencias que la empresa requiere de sus colaboradores. De esta forma se genera valor», sostiene Jaime Ulloa.

El reto de las organizaciones es, entonces, convertir la gestión de voluntariado en una más estratégica. Hay que precisar que la búsqueda de generar valor al  negocio a través de la gestión del voluntariado no le quita la esencia a ésta, al contrario, la potencia.

Sin embargo, es importante señalar que solo cuando los voluntarios complejizan su labor es que se puede hablar de desarrollo de competencias o de mejora de indicadores del negocio. Ciertamente, una actividad de un día es poco probable que logre gran impacto en el desarrollo de competencias en los colaboradores.

Interesante herramienta

Los especialistas señalan que el voluntariado como herramienta de gestión humana, permite desarrollar una serie de competencias como liderazgo, emprendimiento, trabajo en equipo, innovación, empatía, ciudadanía, etcétera.

«El profesional que se involucra como voluntario, aparte de formarse en lo que es responsabilidad social, también está recibiendo una capacitación muy directa en lo que es liderazgo», asegura Héctor Gutiérrez.

El ejecutivo de la Fundación Deloitte añade que la participación directa de los colaboradores fomenta el sentido de pertenencia y estimula su creatividad.

«Son cosas que no se aprenden en elaula, sino haciendo, y el voluntariado es totalmente experiencial», expone Jaime Ulloa.

Asimismo, refiere Ulloa, el voluntariado puede ser utilizado para mejorar el clima laboral, integrar más a los colaboradores, promover ciertos valores organizaciones o afianzar la cultura organizacional.

Atracción y retención

Hoy los ejecutivos investigan mucho acerca de la organización donde quieren trabajar y prefieren, sobre todo los más jóvenes, las organizaciones donde se realizan proyectos de responsabilidad social. «A nosotros nos consultan acerca de la Fundación Deloitte, y ésta, como tal, se convierte en un imán para atraer talento», asevera Héctor Gutiérrez.

Un rasgo que ha notado Héctor Gutiérrez es que los que más cooperan con el voluntariado y el trabajo pro bono que realizan en la Fundación Deloitte, son los ejecutivos más destacados de la organización. «No son aquellos a los que les sobra el tiempo, sino los que quieren ir más arriba. Esos son los profesionales que más nos interesa a nosotros», explica Gutiérrez.

Por su parte, Cecilia Perramon, HR Manager de Philips, destaca que el voluntariado es un instrumento que favorece no solo el compromiso de los empleados con la misión y visión de la organización, también ayuda a retener al talento. Fortalecer el orgullo hacia la compañía es otra virtud de los proyectos de responsabilidad social con participación de los colaboradores, como constatan las encuestas realizadas en Philips.

Marca empleador

Aún más, la responsabilidad social ayuda a posicionar la marca empleador frente a las nuevas generaciones, como la generación Y, que sale de las universidades con una elevada preocupación por lo social (muy diferente a las generaciones anteriores), y con alto interés por emprender y liderar. Ya se constata que un número creciente de empresas afronta una alta rotación de personal porque no están preparadas para responder a ese reto.

«El voluntariado puede ser una manera de canalizar esa energía de la generación Y, porque  ofrece espacios para realizar proyectos, liderarlos, implementarlos, evaluar los resultados, mejorarlos. Es decir, todo lo que está esperando un joven», explica Jaime Ulloa.

En suma, la responsabilidad social puede ser gestionada con muchos propósitos paralelos a su naturaleza inherente, que es el servicio. En la medida que el voluntariado cumpla los objetivos que se plantean en términos, por ejemplo, de desarrollo de competencias, se estará integrando a la esencia del negocio.  De esta manera, el hecho de ayudar a la comunidad termina siendo una razón anexa, externa a la razón de ser de la empresa.

Motivación del voluntario

Para Jaime Ulloa, la motivación del voluntario es, en primer lugar, la de servir. En segunda instancia, puede perseguir otros propósitos como aprender, socializar, conocer.

La vocación de servicio es inherente a todo ser humano, está en su naturaleza. Algunos lo tienen priorizadas más que otros. Desde este punto de vista, el voluntariado corporativo permite, entonces, que los empleados de una empresa puedan satisfacer sus necesidades humanas de trascender, ayudando a sus semejantes y su entorno.

En este sentido, Héctor Gutiérrez asegura que los colaboradores que ejecutan proyectos de responsabilidad social obtienen gran satisfacción, porque les gusta lo que hacen y por los resultados que obtienen. «En nuestro caso, un aspecto esencial es que son los voluntarios los que plantean y definen las actividades a realizarse. Eso es un elemento motivador más», señala Héctor Gutiérrez.

Un valor conexo muy valorado por el colaborador es la visibilidad profesional que consiguen con los programas de voluntariado.

Cómo empezar

Ahora bien, para aprovechar todas esas oportunidades desde la gestión de personas, es crucial esbozar un plan de responsabilidad social o de voluntariado, que requiere, en primer lugar, de un trabajo de planeamiento. Luego, se precisa de una estrategia, queJaime Ulloasugiere realizarla pensando en la empresa y no solo enfocándose en la gestión de responsabilidad social.

De lo que se trata es de buscar cómo agregar valor a todas las áreas dentro de la empresa con el proyecto a desarrollar. Es clave concebir el proyecto como uno integrado a todo el negocio.

De esa manera se va a poder fijar mejor dónde están las oportunidades y diseñar las acciones que generan mayor valor a la empresa. Cuando todo esté muy claro se pasa a la etapa de implementación.

Para eso es esencial un plan de trabajo completamente integrado o alineado a la estrategia que se ha planteado, y encaminado a lograr resultados estratégicos(que sean medibles). Es clave, aconseja Jaime Ulloa, monitorear si se está generando ese valor que la estrategia ha planteado en los distintos aspectos: la comunidad, los colaboradores, la gestión de personas, y cualquier otro elemento que se haya incorporado en el planeamiento. De ahí para adelante es un proceso de mejora continua en la gestión.

Por ejemplo, en tgestiona, lo primero que han hecho es integrar la RSE a la estrategia de tgestiona como una pieza clave en su modelo de negocio. «Luego, realizamos el mapeo de nuestros grupos de interés y priorizamos los puntos que vamos a trabajar, estableciendo los responsables por cada uno de ellos. A partir de eso, definimos las acciones a realizar y de esta manera colocamos las bases para el desarrollo del proyecto», detalla César Borgoño, Director Comercial de tgestiona.

Proyectos de alto impacto

Ahora, para que el proyecto sea atractivo para los colaboradores, éstos tienen que ser los líderes y ejecutores. Por eso, se recomienda que se exijan proyectos innovadores y de alto impacto.

«Esto le imprime una especie de adrenalina distinta a la experiencia, porque se les plantea que hagan su mejor esfuerzo. Es muy distinto a, por ejemplo, invitarlos a plantar árboles, sin desmerecer esta actividad tradicional», considera Jaime Ulloa.

Una persona que se plantea un reto y lo cumple, sin duda va a sentirse feliz y autorealizada, motivada. Plantear experiencias de ese tipo debe ser la propuesta de valor para el empleado.

«Es cuando planteamos retos a los colaboradores para crear e innovar, cuando realmente se saca provecho de la responsabilidad social, pues se obtiene lo mejor de ellos y su aporte a la sociedad es mayor», considera Héctor Gutiérrez.

Cuando los proyectos son retadores y de gran impacto el interés de los colaboradores se acrecienta año a año. Por ejemplo, Cecilia Perramon recuerda que empezaron con 15 colaboradores, años atrás, y hoy son más de 50. «Con el tiempo hemos venido elevando el nivel de exigencia del programa de responsabilidad social de Philips», anota Perramon.

La ejecutiva de Philips afirma que cuentan con voluntarios cada vez más involucrados, no solamente en participar el día del evento en que se ejecuta la labor de responsabilidad social, sino en planificar, implementar y llevar a cabo todo el proceso que implica.

RSE hacia adentro

Ciertamente, responsabilidad social no implica solamente realizar una donación, ejecutar programas educativos, construir carreteras, o hacer un programa formativo en una comunidad, sino, explica Héctor Gutiérrez, empieza con el cumplimiento de las leyes, pagar impuestos, cumplir con toda la legislación, tratar y pagar bien a los empleados.

Por lo tanto, muchas empresas, para comenzar, no tienen que donar o realizar nada, solo cumplircon sus impuestos, tratar bien a sus empleados y hacer las cosas de acuerdo al marco legal. De hecho, se recomienda empezar de adentro hacia afuera. «Con eso la empresa está dando un ejemplo. Eso es responsabilidad social empresarial», opina Héctor Gutiérrez.

Son las empresas que ya han desarrollado la responsabilidad social hacia su interior, con sus colaboradores, las que generalmente miran hacia otros stakeholders.

«Somos responsables con nuestros empleados y con nuestros stakeholders, con quienes nos relacionamos. Además, tenemos implementados aspectos relacionados a la salud y seguridad en el trabajo», afirma Cecilia Perramon.

Tanto Philips como Deloitte, son dos ejemplos donde la responsabilidad social está siendo desplegada ampliamente dentro de la organización como fuera de ella.

Fundación Deloitte

Siendo el conocimiento –basado en su gente y los servicios profesionales– la mayor fortaleza de Deloitte, esta empresa apuesta por la educación y la cultura en sus proyectos de responsabilidad social, porque ellas fomentan la transformación económica y social y cambia la vida de los más necesitados.

Héctor Gutiérrez refiere que la Fundación Deloitte ha sido creada bajo el compromiso de ayudar al fortalecimiento de la educación en nuestro país. «Nos comprometemos en apoyar, por medio de nuestro capital humano a través de proyectos pro- bono y voluntariado, a instituciones que fomentan la educación, cultura y desarrollo personal», comenta Gutiérrez.

La Fundación Deloitte, entonces, asesora y apoya a empresas y ONG, como Junior Achivement, Asociación Cultura D1, Patronato de la Universidad del Pacífico, para que éstas, a su vez, puedan dedicarse a realizar proyectos de responsabilidad social.

A través del trabajo por bono la Fundación Deloitte brinda servicios de asesoría empresarial muy variada, de manera gratuita, a las ONG para beneficiarlas. En paralelo, ejecutan labores de voluntariado para proyectos específicos, junto con las ONG.

Philips

Por su parte, Cecilia Perramon refiere que la responsabilidad social en Philips responde a una agenda de sustentabilidad y está muy alineada a la visión y misión de la empresa.

En base a su filosofía de mejora de las personas, Philips tiene un programa que se llama Guardianes de la Salud, que tiene alcance global y que funciona en Perú desde 2011. Programa que, en todo el mundo, ha impactado en la vida de más de 15000 niños, y en el Perú a más de 1500. Lo que hace este programa de responsabilidad social es visitar a los niños para, por medio de un taller, entrenarlos en hábitos saludables.

En Philips invitan directamente a sus empleados para formar parte de los grupos de voluntarios. El área de Recursos Humanos cumple un rol muy importante como integrador y generador de conciencia acerca de la importancia de participar en estos eventos.

Cecilia Perramon destaca que el área de Recursos Humanos este año ha invitado a sus empleados no solo a participar en el día del taller, sino también a colaborar en los asuntos previos, como actividades internas para recaudar fondos –rifas, bingos, tómbolas, venta de comidas, concursos de postres– que les ha permitido reunir la cantidad de recursos previsto para la compra de, por ejemplo, loncheras saludables que se llevaron a los niños.

«La compañía puso un 70% del presupuesto, los empleados pusimos el restante30%. Recursos Humanos ha sido el motor para que los empleados participen en estas actividades y nos permitan alcanzar los objetivos de recaudar fondos y conseguir la cantidad de voluntarios», detalla Cecilia Perramon.

tgestiona

En tgestiona han emprendido el reto de convertirse en una empresa reconocida como socialmente responsable. Esto involucra la realización de diferentes actividades con cada uno de los grupos de interés; por ejemplo, precisa César Borgoño, en lo que es medio ambiente buscan  medir la huella de carbono para minimizar el impacto. En cuanto al público interno, se han enfocado en mejorar la retención del personal, generando una mayor concientización en los colaboradores. También capacitan a sus proveedores, con la finalidad de desarrollarlos y generar un mejor nivel de competitividad en ellos.

«Y por supuesto, seguiremos trabajando con la sociedad, focalizándonos principalmente en el apoyo a la educación, en aquellos sectores menos favorecidos, así como el desarrollo de proyectos sostenibles de microempresarios en el país», subraya Borgoño.

Interés de las empresas

En general, en el Perú son las grandes empresas, que cuentan con presupuesto, las que han desarrollado más y las que mayor provecho obtienen de la responsabilidad social. Compañías como Telefónica, el Banco de Crédito, Scotiabank, Rimac, Alicorp, Deloitte, Philips, entre otras, se percibe que existe un notable interés por la responsabilidad social efectuada por los propios colaboradores y con proyectos innovadores y de alto impacto.

En las de menor tamaño, empero, está comenzando a prender la responsabilidad social; en muchos casos con poco o ningún presupuesto asignado, impulsado solo por el interés de los colaboradores.

«Percibo que una gran cantidad de empresas muestran muchas ganas de aprender de las compañías líderes en lo que es responsabilidad social. Ahora se ven programas más interesantes y sostenibles en el tiempo», asevera Cecilia Perramon.

Existe, además, un gran espíritu de colaboración entre las empresas para sacar adelante estos proyectos.

Aquellas organizaciones que poseen presupuestos ajustados, es común que planteen la responsabilidad social o el voluntariado como una actividad anexa, sin mayor conexión con el negocio.

En la medida que se entienda que a través de la gestión la RSE puede generar múltiples beneficios–para la comunidad, los colaboradores y la empresa– y aportar gran valor a la empresa, se verán más experiencias exitosas.

Perspectivas

Nuestros entrevistados se muestran positivos respecto del futuro de la responsabilidad social y el voluntariado. Más aún, las condiciones económicas de crecimiento del empleo y los ingresos, va estimular a las personas a buscar trascendencia en esta clase de acciones. Por lo tanto, las empresas van a necesitar incorporar este elemento para retener y atraer al talento. De esta forma, la gestión de personas se va a beneficiar de contar con una herramienta adicional y potente.

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