Resiliencia: Las empresas se preparan para remontar el entorno económico adverso

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El paso de una economía boyante hacia una de menor crecimiento económico ha suscitado un drástico cambio en el entorno de negocios. Situación que ha obligado a las empresas a abandonar la «rutina» del crecimiento y enfrentar un escenario menos favorable, inclusive adverso. Es en este contexto en que el concepto de resiliencia ha recobrado plena vigencia en las empresas.

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¿En qué consiste este concepto? ¿Cómo pueden los líderes desarrollar esta competencia? ¿Pueden las empresas también ser resilientes? ¿Cómo trabajar esta capacidad desde la gestión de personas?

La resiliencia es la capacidad de sobrellevar y superar situaciones de crisis y dificultades complejas y de gran impacto. Es decir, es la facultad de salir adelante, reinventarse, sacar fuerzas ante un factor perturbador.

«Podemos definirlo como la habilidad de sobreponerse a los momentos difíciles, el mantenerse activo y esperanzado aun cuando existan golpes emocionales, físicos o económicos», recalca Jorge Luis Becker, Country Manager de ILM.

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Jorge Luis Becker, Country Manager de ILM

En su origen, la noción de resiliencia ha estado referida a la persona, pues es ella quién desarrolla esta capacidad; sin embargo, el concepto ahora se ha extendido para aludir a los equipos de trabajo y a las organizaciones.

«Aunque es común que este concepto esté asociado al liderazgo, se trata de una competencia que puede ser desarrollada por cualquier profesional y también por cualquier organización», afirma Sandro Zumaran, Gerente de Gestión Humana de STRACON GyM, empresa del Grupo Graña & Montero

Haciendo una analogía, en el ámbito de los negocios, la resiliencia alude, entonces, a la capacidad de las empresas de salir adelante en circunstancias muy adversas.

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Sandro Zumaran, Gerente de Gestión Humana de STRACON GyM

De hecho, lo que determina el éxito de una organización es la habilidad de crear situaciones positivas, aprovechar oportunidades de mercado y actuar con eficiencia. Pero también, señala Jorge Luis Becker, es determinante la capacidad de sobreponerse cuando el mercado golpea al negocio o cuando los resultados distan mucho de lo esperado.

«Detrás de una empresa resiliente existe un grupo humano convencido de que la organización va a salir airoso frente a los problemas que le toca enfrentar, pese a que el entorno es muy desfavorable y donde existen variables que no controla», explica Miguel Caldas, Gerente de Recursos Humanos de Unicon.

Es claro, entonces, que la resiliencia de una empresa depende de sus trabajadores. Es a través de ellos que las organizaciones pueden desarrollar una gran capacidad de iniciativa para adaptarse y remontar situaciones desafortunadas.

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Miguel Caldas, Gerente de Recursos Humanos de Unicon

Líder resiliente
Como señala Sandro Zumaran, se trata de un componente fundamental del liderazgo. Desde esta perspectiva, el líder resiliente es una persona dotada con un alto nivel de autoconfianza.

«Además, posee el autoconocimiento para detectar sus fortalezas, tiene capacidad de autogestión y cuenta con un buen manejo del tema emocional. Si a todo eso le agregamos la autoconfianza, la resiliencia se potencia notablemente», sostiene Sandro Zumaran.

Ciertamente, si una persona no cree en sí mismo, no confía en sí, es poco probable que pueda superar una situación de crisis.

Ahora, en el plano organizacional, son varios los factores que pueden elevar la resiliencia a un nivel cultural, de tal forma que sea un rasgo de todos los integrantes de la organización, desde el líder más alto hasta el colaborador de la base organizacional.

«El punto número uno es diseminar un propósito mayor, de tal manera que las personas puedan encontrar en su trabajo un sentido que trascienda el concepto de obligación», sostiene Jorge Luis Becker.

La psicología ha demostrado que contar con un propósito mayor en la vida es el principal estímulo para afrontar con determinación y perseverancia los momentos más difíciles. Por lo tanto, si las relaciones de trabajo se apoyan solamente en la obligación individual o social, Becker prevé que el ánimo de la organización puede venirse abajo ante el primer obstáculo.

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Los valores
Por su parte, Miguel Caldas hace hincapié en la importancia de los valores de la compañía. «Si la empresa desarrolla valores como el trabajo en equipo, compromiso con los resultados y la comunidad y con ellos mismos, entonces es una empresa que está en condiciones de asimilar y superar grandes cambios», agrega Caldas.

De hecho, varias de las actividades de la gestión de personas contribuyen de manera importante en la resiliencia de la empresa. Por ejemplo, además de los valores, Miguel Caldas señala que la capacitación de los colaboradores, las evaluaciones de desempeño, el feedback y el liderazgo son elementos que ayudan a las compañías a fortalecer su capacidad de sobreponerse y salir fortalecidos frente a situaciones críticas.

«Otro elemento clave es la innovación. Las empresas que practican de forma permanente la innovación son las que tienen más posibilidades de desarrollar y aplicar estrategias exitosas para superar los problemas», complementa Miguel Caldas.

Por lo tanto, la aptitud y flexibilidad para aventajar las dificultades se puede trabajar desde varios frentes y con una perspectiva de mediano y largo plazo.

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Aptitud individual
En el ámbito que le corresponde a la persona, existen tres componentes importantes para desarrollar la resiliencia.

El primero, refiere Sandro Zumaran, tiene que ver con la inteligencia emocional, es decir la automotivación y la fortaleza emocional para conocer las debilidades y las fortalezas de uno mismo. Todo eso tiene que ver con la confianza de cada persona.

Luego está la identificación clara del propósito o la meta a alcanzar. Partiendo de la situación adversa actual, es indispensable definir a dónde se quiere llegar. Identificar el propósito es un componente importante para el desarrollo de esta competencia.

«El tercer componente es la capacidad de comunicación, influencia y relacionamiento con su equipo que tiene que poseer el líder. Por más resiliente que sea un líder, si no trabaja en equipo no va ayudar a la organización a superar una crisis», explica Sandro Zumaran.

Pero, más allá de los procesos de negocios, este es un tema de gran importancia para los trabajadores en general. Especialmente ahora en que el mercado laboral ha sido golpeado por la desaceleración de la economía y los profesionales enfrentan reducciones de salarios, menores oportunidades de empleo e inclusive el desempleo.

«Son en momentos como éstos en que la resiliencia ayuda a las personas a encontrar nuevas oportunidades y soluciones para seguir desarrollándose», manifiesta Sandro Zumaran.

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Ejemplos concretos
De hecho, las empresas ya están trabajando en este tema. En Unicon, por ejemplo, tienen un enfoque muy estructurado, que tiene como punto de partida los valores de la organización. Estos valores –que han sido determinados conjuntamente entre la gerencia y los trabajadores–, son: colaboración, compromiso, enfoque al cliente y calidad e innovación.

«El primero se refiere al trabajo en equipo; en tanto, el compromiso implica hacer las cosas correctas para alcanzar la meta. El enfoque al cliente es la vocación para hacer lo que más le importa al cliente; y la calidad significa hacer las cosas bien a la primera», explica Miguel Caldas.

Según Caldas, las personas que trabajan en Unicon son evaluados en su desempeño, resultados, competencias y también en sus valores.

«Otros aspectos que también estamos trabajando para mejorar la resiliencia de la empresa es la capacitación de los altos directivos y los mandos medios en temas de liderazgo, comunicación, sentido de urgencia, planeamiento estratégico, entre otros», asevera Miguel Caldas.

En tanto, en la malla curricular de la universidad corporativa de STRACON GyM está incluido un programa de liderazgo, mediante el cual capacitan a los líderes en una serie de competencias, entre ellas la de resiliencia.

Según su experiencia, Miguel Caldas señala que cuanto mejor es el desempeño de los individuos en términos de competencias y desempeños, la empresa estará en mejores condiciones de sobreponerse y remontar las contingencias que puedan golpear al negocio.

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En perspectiva
Visto en perspectiva, la historia del país ha estado jalonado por períodos de inestabilidad tanto política como económica que, prácticamente, han ejercitado a las empresas en la capacidad de resiliar de forma casi permanente.

«Históricamente hemos sido un país que ha enfrentado varias crisis, tanto internacionales como locales, y, en general, las empresas han superado los enormes problemas que se han presentado», anota Sandro Zumaran.

Acaso la bonanza económica de la última década ha predispuesto a las empresas que operan en el país –al eliminar las situaciones adversas que pudieran amenazar su crecimiento de año a año– a caer en una rutina de crecimiento.

Al igual que las personas, las compañías se acostumbran y se acomodan a una cierta rutina. Según Miguel Caldas, eso puede llevar a relajar los esfuerzos de capacitación, la medición de desempeño o la innovación, limitando la capacidad de la empresa para resistir y superar los problemas.

El nuevo contexto, marcado por el menor crecimiento de la economía, sin embargo, está obligando a abandonar esa rutina. Hoy la desaceleración económica plantea a las empresas nuevamente un escenario mucho más difícil, en la que resiliar las circunstancias cambiantes es el principal desafío.

«Las empresas con escasa resiliencia están teniendo muchos problemas para adaptarse al menor crecimiento de la economía del país», destaca Caldas.

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Factor imprescindible
Sin duda, para las empresas que se desenvuelven en sectores más estables, que no están siendo afectadas y mantienen una evolución sin mayores sobresaltos, la resiliencia puede ser un tema poco urgente.

«Pero, para aquellas que están siendo muy afectadas este tema se convierte en imprescindible. Las empresas que están sujetas a cambios son las que deberían de preocuparse más», opina Sandro Zumaran.

De hecho, hoy se percibe una mayor preocupación, sin embargo, en general, no se ve un trabajo estructurado por parte de las empresas. A decir de Jorge Luis Becker, existen iniciativas, tanto en cultura como en organización, pero no existe coordinación entre ambas con el objetivo específico de lograr que la organización sea más resiliente.

Al margen de cuánto está afectando la desaceleración económica, Miguel Caldas sugiere que todas las empresas deberían desarrollar la resiliencia porque en un contexto de competencia global existen muchos elementos que la empresa no controla: desde la competencia misma, que puede provenir de cualquier parte del mundo, hasta el impacto en el mercado local de lo que ocurra en las principales economías del mundo.

Para que no las tomen por sorpresa, Miguel Caldas sugiere a las empresas prepararse permanentemente para encarar escenarios que pueden ser muy difíciles y retadores.

«Hay que tener en cuenta que el futuro empresarial tendrá ciclos cada vez más cortos. El tiempo para disfrutar lo logrado será menor y las frustraciones serán más frecuentes, por lo tanto la capacidad de superarlas será imperativa», concluye Jorge Luis Becker.

En suma, el declive del auge económico ha dado lugar a un entorno más complejo para las empresas. Y con ello la preocupación por la resiliencia ha sido colocada en un primer plano.

Desde ya, se aprecia que muchas consultoras han lanzado propuestas, ofreciendo charlas y paquetes de capacitación en este sentido. Eso es valioso porque proporciona herramientas a las empresas y los individuos para sobreponerse, capear y vencer los embates que siempre están al acecho.

Sin duda, el momento de la resiliencia ha llegado.

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