Gamificación: Emergen las estrategias de juego en la gestión de personas

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En el mundo, actividades tan diversas como educación, salud, publicidad, competencias deportivas, entre otras, están recurriendo a la gamificación. Tendencia que en el Perú ya comienza a asomarse. Específicamente, en la gestión de personas abre extraordinarias oportunidades en una serie de dimensiones.

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En pocas palabras, la gamificación se refiere al uso de reglas y técnicas del juego en escenarios diferentes o ajenos al juego mismo. En principio, el concepto se puede aplicar a todo tipo de actividades.

Si bien en las estrategias de mercadeo y publicidad se ha usado por mucho tiempo, en el mundo recién se están utilizando en otras áreas y actividades, como en los colegios, para estimular el aprendizaje; en las empresas, para evaluar el desempeño en las organizaciones; también para resolver problemas de tránsito en las ciudades o estimular determinados comportamientos entre los ciudadanos, etcétera.

Es una metodología que se basa en principios y reglas de los juegos de video, particularmente de aquellos aspectos que los hacen tan adictivos. «La finalidad es, por ejemplo, que los colaboradores disfruten de un proceso de capacitación tanto como en un videojuego. De esta manera, es posible conseguir mejores resultados en los procesos de capacitación», afirma Javier Miño, Gerente General de Grupo Macro Perú.

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Campo de acción
Su campo de acción es realmente amplio. Daniel Falcón, Director de Neo Consulting, señala, por ejemplo, que puede ser utilizado en el marketing para fidelizar la marca, o puede aplicarse en las organizaciones para mejorar el engagement de los colaboradores, entre otros.

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Se puede decir que el objetivo general de la ludificación es influir y motivar a los usuarios para conseguir que logren adquirir hábitos y alcanzar objetivos predeterminados por la empresa.

Desde esta perspectiva, en opinión de Joseph León, Gerente Comercial-Socio Principal de Marketing Mobile Perú, se trata de una poderosa estrategia para influir y motivar a individuos o grupos de personas para lograr objetivos concretos.

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«La gamificación permite lograr que cualquier colectivo o individuo participe de una manera proactiva en acciones escalables que generalmente requieren un esfuerzo de voluntad», añade León.

De esta forma, aplicado en la gestión de personas, a decir de Javier Miño, los resultados que se obtienen son muy interesantes, ya que cumple sus objetivos al 100%.

¿Cómo funciona?
Son varios los principios que se tienen que seguir para gamificar un proceso. Entre ellas, Javier Miño señala como fundamental diseñar la actividad –que se va a gamificar– de tal manera que haga sentir a las personas que realmente progresan y que es importante para ellas. Igualmente, es imprescindible contar con un sistema que haga posible una retroalimentación inmediata y, no menos importante, que las personas tengan autonomía en lo que está haciendo. Estos elementos apuntan a que las personas se «enganchen» a la actividad que se desea gamificar.

La idea es que la actividad que realiza la persona tenga sentido para ella y que sienta que progresa constantemente. Es importante que la persona conozca en todo momento cómo se está desempeñando y cómo está evolucionando su progreso.

Con todos esos elementos, señala Javier Miño, la gamificación consigue que una actividad se vuelva autotélica, es decir, que sea una que se disfruta por sí misma.

Experiencia atractiva
Es una metodología, explica Joseph León, que permite generar experiencias visualmente atractivas con el propósito de mantener enfocadas a las personas en un objetivo físico o digital, motivándolos a desarrollar acciones, promover el aprendizaje o resolver problemas.

«Aumenta la participación e interacción de los usuarios, convirtiendo una tarea ordinaria en una especie de juego en la que compiten contra sí mismos o contra una colectividad, según los objetivos de la marca», anota Joseph León.

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Asimismo, agrega León, promueve el feedback, pues la gamificación crea un entorno que hace posible interactuar con los usuarios, recibir opiniones y sugerencias para mejorar procesos y servicios. También, aporta emoción y consigue engagement con la marca o la empresa.

Hay que tener en cuenta que, sobretodo las nuevas generaciones, buscan una retroalimentación inmediata. Para ellos no tiene mucho sentido, por ejemplo, recibir feedback una vez al año (solamente cuando se realiza la evaluación de desempeño).

En el esquema tradicional, las personas están dispuestas a trabajar mientras la paga sea buena. Ahora, más bien, las nuevas generaciones buscan trabajar en algo que realmente les agrade. La ludificación es, entonces, un enfoque que va con la tendencia actual del mercado laboral.

En la gestión de personas
Con el auge de los estímulos, que se multiplican cada vez más -a través de las pantallas de los ordenadores, tabletas, smartphones, televisores- la gamificación se está convirtiendo en un elemento central.

«Por eso, también en el ámbito laboral es esencial desarrollar estímulos para motivar a los colaboradores, sobretodo a los más jóvenes», opina Daniel Falcón.

Existe un vasto campo para la ludificación en la gestión de personas. Se puede trabajar desde el reclutamiento, selección, capacitación, comunicación interna, líneas de carrera, etcétera.

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Es en los procesos de capacitación donde más se ha comenzado a utilizar esta estrategia, permitiendo evolucionar en nuevas formas de aprendizaje.

«Sin embargo, no necesariamente significa que la gamificación se traduzca en un aprendizaje divertido, como muchos expertos en el tema dan a entender. Esta metodologías solo pretende hacer que el aprendizaje sea más llamativo, interactivo y a su vez participativo a través del reconocimiento y el uso de técnicas aplicadas en los juegos», advierte John Garcés, Director de Creación de Contenidos de Ceipa Business School.

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Apuntalar procesos
Específicamente, en lo que se refiere la capacitación, esta estrategia debe ser vista como un apoyo para apuntalar el éxito de los procesos de formación.

«Con ideas asociadas a esta metodología, se puede conseguir, por ejemplo, adherencia a los procesos de formación, fundamentalmente a través de un objetivo principal que es el de reconocer el esfuerzo y el compromiso de los estudiantes», asevera John Garcés.

En los procesos de formación virtual, Garcés recomienda tener en cuenta el uso de la tecnología; y, en los casos presenciales, hay que considerar la logística que esto conlleva, la planeación y los recursos que se deben disponer para hacerlo efectivo durante la formación.

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«En los temas de capacitación y desarrollo, nosotros acudimos, por ejemplo, a los concursos, al establecimiento de puntos y, al final de la clase, se plantean retos. Es decir, se gamifica toda la experiencia», grafica Daniel Falcón.

Sugerencias
Antes de recurrir a la gamificación, la empresa tiene que estar dispuesta a cambiar de paradigma. No es una decisión fácil, porque las compañías están acostumbradas a otorgar incentivos -o recompensas- para el logro de resultados, que es esquema muy distinto a lo que propone la gamificación.

Una vez decidido por esta estrategia, desde el comienzo, se tiene que precisar cuál es el objetivo de negocio que pretende conseguir. Caso contrario, todo el esfuerzo puede quedar solamente en lo lúdico.

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Luego, hay que definir el público objetivo, es decir, a qué personas va a estar dirigida y cuáles son sus características. Sobretodo, es clave determinar qué es lo que motiva a las personas.

«Es importante realizar una descripción clara de las personas y definir qué componentes pueden ayudar para que ellas se sientan motivadas o que disfruten las actividades que deben realizar», destaca Daniel Falcon.

El siguiente paso consiste en definir qué elementos o mecánicas propias de los juegos -ya sean ranking de jugadores, uso de insignias, puntajes, entre otros- se van a incorporar en los procesos.

«Por último, hay que elegir la plataforma sobre cual se va a llevar a cabo la gamificación. Se puede recurrir a una plataforma ya existente o se puede desarrollar una nueva. Un paso adicional es la medición de resultados», considera Daniel Falcón.

Para Javier Miño es un error creer que introduciendo algunos elementos lúdicos ya se está gamificando el proceso. Apostar por un proceso autotélico requiere diseñar una actividad que cumpla ciertos principios.

Tecnología
Se puede recurrir a la gamificación sin necesidad de apelar la tecnología, pero ésta en realidad puede resultar necesaria por la velocidad de respuesta que ofrece, haciendo posible que la retroalimentación sea inmediata y que la persona tenga la sensación de que está compitiendo.

Pero, eso no quiere decir que sea indispensable recurrir a una plataforma tecnológica. «Si se quiere un enfoque masivo y lograr un buen alcance, se tiene que utilizar una plataforma tecnológica. Se pueden utilizar los existentes o desarrollar nuevas plataformas, o utilizar aplicaciones móviles, que también son comunes», explica Daniel Falcón.

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La gamificación puede ser utilizada por todas las empresas, independientemente de su tamaño o actividad que realiza. Las más grandes, sin embargo, van a demandar más recursos tecnológicos para implementarla.

Tampoco existen restricciones de edad. Sin duda, todas las personas han jugado algún tipo de juego a lo largo de sus vidas, por lo que puede ser utilizado para todas las edades. Son las personas más jóvenes, sin embargo, las que van a ser más atraídas.

«Asimismo, no existe limitación por tipo de trabajo. En todos los trabajos existe espacio para recurrir a la gamificación», enfatiza Daniel Falcón.

Los costos
Ahora, en término de costos, depende del tamaño de la empresa y de la manera en que se va a ser implementada. Puede ser llevado a cabo de forma interna (con apoyo de consultores), utilizando software libre y recurriendo a plataformas existentes, con lo que los costos se reducen significativamente.

No obstante, en las empresas grandes, el presupuesto puede superar fácilmente los 50 000 dólares, dependiendo de la complejidad del proyecto.

«En muchos casos puede no ser más costoso que otros servicios. Por ejemplo, una capacitación gamificada no es más costosa que una capacitación tradicional, pero los resultados son muchos mejores», asevera Javier Miño.

John Garcés coincide en que, en los procesos de formación, la ludificación no resulta costosa, ya que simplifica la producción. Es una estrategia y. por lo tanto, puede llegar a ser muy básica o muy elaborada, todo depende de cuál es el objetivo principal.

Pero, para Joseph León, la gamificación, por sus costos, aún no es accesible para las pequeñas empresas. Sin embargo, señala León, este sistema con el tiempo ha venido adaptándose a las plataformas mobile y web ya existentes, lo que ha reducido considerablemente sus costos de implementación.

Otras propuestas
Al margen de la gamificación, lo lúdico está cobrando importancia. Los talleres que recurren a los juegos también están comenzando a ser más frecuentes en las empresas.

«De lo que se trata es colocar el formato de juego dentro de las empresas. Es decir, utilizar herramientas de juego para conseguir resultados concretos en las organizaciones», afirma Walter Sotomayor, Director Gerente de Dinámica, quién utiliza la metodología de Lego Serious Play.

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Mediante este método, en opinión de Sotomayor, se apela al debate, al inconsciente, a la capacidad de contar historias de las personas, para obtener mucha información y analizar cómo operan los equipos de trabajo de las organizaciones y brindar soluciones concretas.

«Por ejemplo, construyendo y manipulando las piezas y componentes de estos juegos se pueden encontrar soluciones a dilemas específicas que enfrenta la organización. Es decir, a través del juego se pueden resolver problemas concretos», asegura Walter Sotomayor.

Con esta metodología se pueden trabajar una serie de aspectos relacionados con la gestión de personas, como el desarrollo de habilidades blandas, liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, clima laboral, estrategia de negocios, entre otros.

Corriente en expansión
Actualmente, la gamificación es un corriente que viene expandiéndose con mucha rapidez en los países de la región. Según Joseph León, México, Brasil, Colombia y Argentina son los países que están a la vanguardia de este tema.

Sin duda, todavía es un tema nuevo en nuestro país, pero poco a poco las empresas locales están recurriendo a esta herramienta.

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Javier Miño prevé que cada vez será más indispensable esta metodología. Pues, si bien es una herramienta que puede ser utilizado por todo tipo de empresas, se torna más urgente en aquellas compañías donde las nuevas generaciones tienen una mayor preponderancia.

«Eso quiere decir que dentro de 10 años va a ser fundamental para todas las organizaciones. Las empresas van a tener que comenzar a aplicar los principios que rigen la gamificación, de lo contrario el nivel de rotación de personal se va a incrementar aún más», comenta Miño.

Desde ya, refiere Joseph León, con la explosión del marketing mobile que estamos viviendo, aunado a la mayor competitividad de las operadoras en sus planes de datos, el incremento de wifi gratuito, así como una evidente disminución de costos de los smartphones, se está creando el entorno necesario y favorable para un mayor desarrollo de la gamificación en nuestro país.

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