«La capacidad de liderazgo se ha desarrollado muy poco en el país»

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Además de las competencias estratégicas y ejecutivas, Juan Carlos Pacheco, catedrático del PAD Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, considera que es indispensable distinguir en los ejecutivos la capacidad de liderazgo, es decir la de trascender y actuar más allá de los propios intereses. Precisamente, en el libro Dirección por Competencias, que acaba de publicar, plantea este tema y realiza un análisis exhaustivo acerca de los distintos modelos de competencias. Nuestro entrevistado afirma que los ejecutivos peruanos tienen una gran oportunidad para mejorar en las diferentes aptitudes que le atañen.

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¿Qué es lo que plantea usted en el libro Dirección por Competencias?

En el libro se considera que existen tres tipos de competencias diferentes entre sí que, en diverso grado, encontramos en todos los ejecutivos. Estas competencias están relacionadas con las distintas tareas del directivo y las dimensiones de la organización.

¿Cuáles son esas competencias?

El modelo de competencias de dirección que planteamos considera que existen tres dimensiones: estratégica, ejecutiva y de liderazgo.

Respecto de las competencias estratégicas, estratega es aquel que es capaz de ver las oportunidades de negocio donde otros no las ven. También podemos decir que un ejecutivo es un buen estratega cuando es hábil para descubrir oportunidades de mejoras en los procesos productivos, y además es capaz de implantarlas.

En segundo lugar, tenemos las competencias ejecutivas. Además de mirar las oportunidades que existen afuera, el ejecutivo debe poseer cualidades para ver las oportunidades de desarrollo dentro de la organización, suscitando el desarrollo del conocimiento, delegando, fomentando un ambiente grato de trabajo. Asimismo, un buen ejecutivo debe tener la capacidad de comunicar adecuadamente, con claridad.

Así, el subordinado, que va ganando confianza en sí mismo a partir de las responsabilidades que va recibiendo y las metas que va alcanzando, aprende en el lugar de trabajo.

Son competencias consideradas imprescindibles en todos los ejecutivos…

Ciertamente son necesarias. Pero hay una tercera competencia que consideramos que es muy importante: el liderazgo. Esta es la capacidad de los ejecutivos de no ver a las personas como oportunidades de negocios y de enriquecimiento, sino más bien de verlas como un fin en sí mismas.

El líder es aquel individuo que, ocupando un puesto gerencial, ve a los colaboradores y a los clientes como personas. Toma acciones en bien de ellos, aun cuando, inclusive, afecte su interés particular.

Esta capacidad de liderazgo se ha desarrollado muy poco. Más bien se concibe al directivo como una persona que compite contra los demás, ya sea en el ámbito del mercado o con los otros ejecutivos de la empresa, para alcanzar la gerencia general o la presidencia del directorio.

Rara vez se encuentra a un ejecutivo con una perspectiva trascendente, que vaya más allá de sus propios intereses. En esta dimensión, que nos hace más humanos, las competencias específicas son la sinceridad, la amistad, responsabilidad, templanza, justicia y equidad, entre otras.

¿Este modelo, que considera tres tipos de competencias directivas, tiene sustento empírico?

Claro que sí. Este modelo tridimensional de entender el liderazgo lo hemos contrastado con un estudio realizado sobre encuestas de evaluación de competencias de directivos de distintos sectores industriales en Perú. Los resultados apoyan nuestra hipótesis de partida.

En efecto, en las encuestas que hemos realizados a los jefes, subordinados y pares de los ejecutivos, hemos encontrado que estas personas consultadas son capaces de distinguir en los ejecutivos esos tres tipos de competencias.

¿Y, finalmente, cómo ve el desempeño del ejecutivo peruano en estos tres niveles?

El ejecutivo peruano es bastante variopinto. Hemos realizado distintos tipos de análisis y, en verdad, no existe un solo tipo de ejecutivo peruano. Lo que sí hemos encontrado es que es una persona muy creativa, innovadora y con bastante empuje para los negocios. Pero, creemos que hay oportunidades de desarrollo en cada dimensión.

Lo interesante, luego de este análisis, es que nos permite preguntar al ejecutivo: ¿cómo realmente quiere ser? ¿Quiere ser solamente una persona que anticipa oportunidades de negocio o que desarrolla buenos ambientes de trabajo? ¿O quiere trascender e ir más allá de sus propios intereses y servir a los demás? Son interrogantes que los ejecutivos deben plantearse individualmente.

 

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