¿Me siento motivado y feliz?

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Por Vanessa Comendador (España), Directora de RRHH España y Portugal de la empresa de salud Celgene

Cuando se oye hablar de este tipo de encuestas donde la satisfacción y el compromiso de los empleados han sido medidos fundamentalmente por dos factores, como son la felicidad y los salarios, es perfectamente comprensible que alguien pueda pensar que nuestro éxito y la forma de atraer talento no es otra que “a golpe de talonario”, esa expresión española que tantas connotaciones tiene y que tantas y tantas veces hemos escuchado en reuniones, foros de RRHH o entrevistas. La realidad de las cosas, afortunadamente es otra y es que, en mi opinión, la suerte o el éxito, no vienen solos sino que hay que buscarlos y para que, en el mejor de los casos alguna vez nos acompañen, hay que trabajar muy duro .

Parece normal asociar éxito, compromiso o motivación de nuestros empleados a grandes programas, grandes presupuestos o grandes equipos trabajando en grandes proyectos pero a veces se nos olvida que la felicidad es otra cosa. No seremos hipócritas y hablaremos de salarios, por supuesto eso es algo que a todos nos tranquiliza, sentirnos bien pagados y no tener que pensar que a fin de mes me voy a encontrar en apuros. 

Ahora bien, una vez hemos cubierto esta necesidad básica de la pirámide, otras son las preocupaciones que nos asaltan: ¿Me siento motivado? ¿Me siento realizado profesionalmente? ¿Puedo hacer algo más? ¿Dónde está mi techo profesional? ¿Cuál es mi futuro en esta compañía? ¿Qué puedo aportar yo a este proyecto? Y así hasta millones y millones de preguntas lejos del efecto cortoplacista del dinero.

Afortunadamente, la felicidad, según múltiples encuestas e investigaciones, parece que va más allá de un salario. Desde mi humilde experiencia en diferentes sectores y diferentes departamentos, la mayoría de las veces son las pequeñas cosas las que hacen que te sientas feliz en todos los ámbitos de tu vida. Acabar la carrera, ver a un amigo que hace mucho tiempo que no ves, los primeros pasos de tu bebé, etc. son acontecimientos que en nuestro viaje por la vida cobran una importancia vital y de esta manera, si lo extrapolamos al mundo laboral, la cercanía con tu jefe, el reconocimiento por un trabajo bien hecho, el sentirte escuchado, tener la oportunidad de aprender algo nuevo cada día, serían ejemplos de la felicidad en Celgene y en cualquier otra compañía. 

Y es que siempre recordaré las palabras de un jefe que tuve que decía: “disfruta del camino y de las pequeñas cosas que vayas encontrando en él. La meta es una motivación y un horizonte pero la felicidad no llega cuando llegas a la meta sino que surgirá en tanto en cuanto identifiques “submetas” pequeñitas que te hagan sentirte bien”. 

En conclusión , esta es la clave del éxito de esta compañía. La pasión por lo que hacemos y para quien lo hacemos (millones de pacientes) , la celebración de nuestros éxitos, el valor y la confianza de afrontar nuevos retos y la orientación a la excelencia, queriendo siempre ser mejores en lo que hacemos, hacen que cada uno de nosotros se sienta feliz de pertenecer a este equipo, un equipo ganador.

 

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