Los costos invisibles de la violencia contra las mujeres: Las empresas tampoco están a salvo

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Por Dr. Arístides Alfredo Vara Horna (Perú), Director del Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas y Recursos Humanos – Universidad de San Martín de Porres

Aunque diversos estudios internacionales han venido demostrando que la violencia contra las mujeres (VCM) es muy costosa, tanto para las víctimas como para la sociedad, las empresas se han mantenido al margen de esta realidad, por considerarla privada o fuera de su competencia. Sin embargo, es inevitable que las empresas asuman importantes costos cuando sus trabajadoras son víctimas de violencia por parte de sus parejas; pues éstas tienen mayores tasas de ausentismo, tardanza, rotación de personal y disminución del rendimiento, representando importantes pérdidas en la productividad laboral. Esta es una realidad que muchas empresas peruanas la observan a diario; sin embargo, hasta ahora no se ha sabido cuánto es el costo empresarial de la VCM que sufren sus trabajadoras.

La investigación organizacional ha demostrado que existe una relación recíproca entre el trabajo y la familia, donde los efectos de una esfera afectan positiva o negativamente a la otra. De lo dicho, que las trabajadoras sufran algún tipo de violencia en sus hogares, repercutirá notablemente en su trabajo. Lamentablemente, estudios internacionales indican que en todo el mundo, en promedio, una de cada tres mujeres es violentada en el transcurso de su vida.

La VCM afecta directamente a la productividad laboral, la seguridad en el trabajo y la imagen de la organización tanto para la clientela interna como externa. Cuando las trabajadoras sufren VCM, las empresas asumen costos inesperados. La productividad se ve afectada por las tardanzas, las inasistencias, la disminución del desempeño y la rotación de personal. En el mundo, entre el 60% y 70% de mujeres violentadas han tenido dificultades en su rendimiento laboral y han recibido sanciones o reprimendas en el trabajo; incluso entre 21% y 60% de trabajadoras pierde sus trabajos por razones ligadas a la VCM.

Las investigaciones demuestran que los agresores también generan gastos significativos para el empresariado. Se ha encontrado que el 75% de victimarios han usado los recursos laborales para atacar a sus parejas. Además, entre el 48% y 57% de victimarios tienen problemas de concentración en sus empleos; y entre el 42% y 52% ha perdido días laborales como resultado de sus comportamientos violentos. El 75% de victimarios tienen problemas de concentración laboral, afectando negativamente el desempeño laboral y causando accidentes laborales. Como consecuencia, las empresas reportan 58.6 días laborales perdidos, pues, además de lo anterior, 74% acosó a sus parejas durante las horas de trabajo.

En un estudio reciente**, la Universidad de San Martín de Porres USMP y el Programa Combatir la Violencia contra las Mujeres COMVOMUJER de la Agencia de Cooperación Alemana GIZ, han estimado los costos empresariales de la violencia contra las mujeres en el Perú. A continuación, algunos resultados:

Prevalencia en las empresas: 23 de cada 100 trabajadoras reportaron haber sido víctima de violencia de pareja en el último año, en un promedio de cuatro ocasiones. Extrapolando estos resultados a nivel nacional, habría un estimado de 450,000 víctimas y 910,000 agresores para el año pasado.  Más aún, un 15% adicional de trabajadoras dijo haber sido víctima de violencia en sus relaciones de pareja en años previos, aunque no durante el último año.

Costos: La violencia contra las mujeres en relaciones de pareja ocasiona una pérdida de 3.7% del PBI -más de $6.7 billones de dólares- debido a 70 millones de días de trabajo perdido. 93% de las compañías en las que se reportaron casos en las gerencias de recursos humanos señalaron que ello había afectado negativamente a su productividad, principalmente a causa del ausentismo (71%) y el presentismo (77%). Presentismo es la baja en el desempeño del personal que va a trabajar, ocasionada principalmente por no estar adecuadamente focalizado/a en el trabajo.  Frecuentemente, las víctimas experimentan presentismo por muchos años, aún después que el abuso ha terminado.

Costos de los Agresores: Los agresores suman casi el 50% de todos los costos asociados a la violencia contra las mujeres en relaciones de pareja, mayormente a causa del presentismo. Este es uno de los primeros estudios en documentar el impacto de los agresores en las pérdidas de los ingresos de las empresas.

Rotación de Personal: La tasa de rotación de las trabajadoras víctimas de violencia es siete veces mayor de aquellas que no la reportan. Los costos directos e indirectos de rotación de personal son de más de $55 millones de dólares, que representan 377,000 días de trabajo perdidos.

Ausentismo y Presentismo: Entre las dos mayores fuentes de costos, el presentismo es el que genera los más altos -73- del total. Es muy importante señalar que los agresores producen mayores costos de presentismo que las víctimas. Las y los colegas de las víctimas que atestiguan la violencia suman el 12% de los costos totales de presentismo.

Invisibilidad: Se estima que por cada caso de violencia contra las mujeres en relaciones de pareja reportados por las gerencias de recursos humanos, hay aproximadamente 10 casos más que son desconocidos.

Alcance del Desempleo: Como resultado de la violencia contra las mujeres en relaciones de pareja, más de 71,000 mujeres fueron despedidas y permanecen desempleadas, ocasionando una pérdida de 20.5 millones de días de trabajo perdidos, que representan $2 billones de dólares anuales.

Aunque el tema es relativamente nuevo y las acciones de prevención y tratamiento de la VCM en las empresas son aún incipientes, lo cierto es que las empresas pueden comprometerse al cambio. Cualquier inversión efectiva para atender este problema, repercutirá significativamente en la mejora de la productividad laboral y en la reputación empresarial ante los stakeholders. Una primera aproximación puede ser acogerse al sello “Empresa Segura”, el cual es promovido por el Ministerio de la Mujer y el programa ComVoMujer de la GIZ. Una segunda aproximación podría ser la conformación de un consorcio empresarial para combatir la violencia contra las mujeres, sobre la base de creación de políticas, promoción de mejores prácticas e incentivo para investigaciones que aporten estrategias y conocimiento.

** Para una revisión del informe completo: Vara-Horna, A. (2013). Los costos empresariales de la violencia contra las mujeres en el Perú. Universidad de San Martín de Porres & Agencia de Cooperación Alemana GIZ. Lima.

Dr. Arístides Alfredo Vara Horna

Director del Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas y Recursos Humanos de la Universidad de San Martín de Porres. Psicólogo Investigador, Magister en Administración y Gerencia Social, Dr. en Educación.

 

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