La organización y los factores de éxito en el Siglo XXI

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Por Ricardo Alania Vera (Perú), Director Académico del Área de Factor Humano y de la División Empresarial de la Escuela de Postgrado de la UPC

Este artículo lo concibo como una reflexión frente al rol que deben de desempeñar las personas de Recursos Humanos (mejor dicho Factor Humano) para generar organizaciones donde se cree valor sostenible y donde las personas puedan encontrar un espacio de realización y trascendencia.

Para ello tenemos que precisar que no solamente estamos viviendo en una era de muchos cambios, sino en un cambio de era, o por lo menos conviviendo como lo menciona J. Collins, reconocido consultor estadounidense, en la era del conocimiento y la era de la creatividad e innovación.

Por otro lado tenemos que aceptar que la era que vivimos está signada por características que parecen no ser sostenibles. Humberto Maturana, Doctor en Medicina por la Universidad de Chile y Doctor en Biología por la Universidad de Harvard, creador del concepto de autopoiesis que desarrolla en la década de los 70, que da cuenta de la organización de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que las constituyen y surge por ello como precursor de la teoría de sistemas para entender las dinámicas sociales que ocurren al interior de la organización, nos menciona: “Lo seres humanos modernos vivimos en conflicto, hemos perdido la confianza en las nociones trascendentes que antes daban sentido a la vida humana bajo la forma de inspiraciones religiosas, y lo que nos queda a cambio, la ciencia y la tecnología, no nos da el sentido espiritual que necesitamos para vivir. Hay frustración y enojo en los jóvenes que buscan saber qué hacer ante un mundo que los adultos hemos llevado en el camino de la destrucción”.

En el contexto de lo que hemos mencionado, qué hacer es el reto que se nos presenta a todos y en especial a aquellos que vinculamos de manera prioritaria nuestra labor profesional a las personas.

Romper los paradigmas que han estereotipado el trabajo, como fuente de desgaste, deterioro, conflicto y cansancio. Hemos crecido bajo  la premisa aquella de: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”.  Sin embargo hoy es necesario hacer de la vida laboral una fuente de innovación y creatividad y esto lo vamos a lograr si en el trabajo (1) nos sentimos bien, (2) usamos nuestros talentos, (3) tenemos ciertos grados de autonomía y (4) trabajamos por algo más que solamente el dinero que llevaremos a casa.

Desarrollo los cuatro puntos que he mencionado. Tener un clima laboral adecuado, el mismo que se consigue teniendo como base una muy buena interrelación, la misma que nos permite cierto grado de confianza y una visión colectiva. Usar nuestros talentos, aquello que nos es innato. El triunfo personal y organizacional tiene que ver con tener la gente correcta en el puesto correcto. Jim Collins, menciona como fruto de una investigación que describe en su libro “Built to last” que: “el éxito no empieza por querer ser el mejor, tampoco por rodearse de la mejor gente para ser el mejor, ni por tener las mejores estrategias para ser el mejor, él éxito empieza por saber en qué puedo ser el mejor”, e indudablemente seré el mejor en aquello que convoca mis talentos y capacidades innatas. Por que cuando ello ocurre aprendo rápido y me satisface hacer lo que hago (una hora me parecen 15 minutos, caso contrario, 15 minutos me parecerán una hora). La autonomía es un motivador natural, y la creatividad está ligada a ella. Hoy la gran mayoría de trabajos precisa de cierto grado de autonomía para generar valor, como lo menciona Daniel Pink, un gran estudioso del tema. Por último trabajar por algo más que dinero, es decir trabajar en algo y por algo que tenga sentido. Despertar cada mañana e ir contento a contribuir con la sociedad desde distintas perspectivas y funciones, y saber que mi trabajo vale la pena.  El famoso filósofo  F. Nietzsche decía: “quien tiene un porqué para vivir, encontrará siempre un cómo”.

 

 

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