Georreferenciación laboral: aplicabilidad y beneficios

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Por Paulo Pantigoso (Perú), Deputy Managing Partner, EY Perú

Recientemente, conversando con cuatro amistades que representan al colaborador, al área de recursos humanos, al líder encargado de la provisión de un servicio y a un desarrollador de software, me percaté de la importancia y beneficios potenciales de llevar a la práctica la identificación y optimización de asignación de desplazamiento físico de los colaboradores de las empresas, desde sus residencias a sus centros de trabajo, por más eventuales que estos sean.

Imaginemos los beneficios sociales y personales que se pudiera obtener de la diaria asignación óptima de la ruta de desplazamiento de funcionarios y empleados que residen en lugares alejados de la sede central y que, además, por la naturaleza de su trabajo requieran efectuar recorridos variados.

Según diversos estudios, el tráfico en Lima genera una pérdida de horas/hombre que varía entre US$1 mil y 2 mil millones anuales, cifra que en 2011 equivalió a entre 600 y 1,200 veces el costo de horas-hombre perdidas por huelgas en Lima en dicho año, sin contar el gasto extra en combustible, salud y otros conceptos.

Combatir estas ineficiencias incide significativamente en el valor percibido y generado por el personal, las empresas y la economía. Incluso, en determinados estudios se señala que la Generación Y preferiría sacrificar remuneración a cambio de obtener más tiempo para sí, lo cual brinda un interesante enfoque -hasta de retención- a los funcionarios que deben liderarlos.

Este concepto que denomino ‘georreferenciación laboral’ constituye la elaboración de una doble malla de optimización sobre la base de considerar: (a) la cercanía domicilio – centro de labores, y (b) la experiencia del colaborador y su capacidad de ejecución de asignaciones requeridas por su empleador. Por ejemplo: un cajero que atendiese en la ventanilla de una sucursal de una institución financiera y que residiese en el Cono Norte, probablemente podría requerir de 3 a 4 horas diarias para desplazarse a y de San Isidro, Surco o Miraflores, y ni qué decir si trabajase en, digamos, Lurín. Ahora bien, ¿se imaginan si el tiempo se redujese a una fracción?

Si se mantuviera su situación original, probablemente restrinja su capacidad de rendimiento, destaque y, a la larga y eventualmente, su carrera. Por ello, el contar con un sistema inteligente que dote de condiciones hábilmente pobladas en un data warehouse que integre y depure información de fuentes distintas sobre el colaborador puede llegar a proveer una motivación y satisfacción al personal que ahorrase tiempo de movilización al trabajo, como también asignándole eventuales tareas que consideren la cobertura geográfica deseada.

Aplicar la georreferenciación laboral permite así mejorar los índices de satisfacción del personal y su productividad, mientras se logre el tan esperado ordenamiento del transporte.

 

Artículo publicado en el Diario Gestión.

 

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