Entrenando personas: Las bondades del coaching, el mentoring y el counseling

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Por Alfonso Figueroa Alvear, Catedrático de la Universidad Católica Sedes Sapientiae

Mucho se ha escrito sobre el coaching; ahora existen incluso institutos a nivel mundial que lo presentan como una “una disciplina emergente”. Otros ya hablan de la “industria del Coaching”.

No podemos negar, y está sucediendo en el Perú emergente, que ante tanta competitividad se otorga cada vez mayor importancia a la capacitación. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer, especialmente cuando dicha capacitación va dirigida a variables cualitativas personales que a veces son de difícil (aunque no imposible) medición.

Un proceso liberador

Frente a un mundo en cambio veloz, con relativización de los valores y serios problemas en la calidad de la comunicación, el coaching aparece como un instrumento válido para hacer que el trabajo se convierta en un espacio de realización personal y de bien común.

Hoy en día, en el argot empresarial y de capacitación, se habla de coaching bajo diversas modalidades y definiciones, y se le atribuyen al coach determinadas competencias y funciones que tienen un fuerte impacto sobre las personas y las organizaciones. Hay ciertas corrientes (y son la mayoría) en las que el coach es el capacitador y tiene a clientes a quienes “coachea”. Es más, se habla de las “sesiones de coach” como si fuesen las de un terapeuta del trabajo.

Para nosotros,  el coaching no es otra cosa que un proceso en el que cada individuo, en ejercicio de su libertad, se inserta para retomar el “liderazgo sobre si mismo”; vale decir, es un proceso liberador. Es evidente que en este proceso se hace necesaria la intervención de un facilitador externo a la persona o empresa pero no es el factor determinante: lo más importante es cada uno. En este proceso, que no acaba nunca, consideramos 7 vías o pasos: autoconciencia, autoconocimiento, aceptación de si mismo, aceptación de los demás, comunicación, justicia y caridad.

Cambio de mentalidad

El coaching es, ante todo, un proceso de “cambio de mentalidad”, en el que cada individuo va descubriendo paradigmas y patrones mentales que han estado determinando su vida emocional, volitiva y espiritual. A partir de este descubrimiento, se van reemplazando los criterios irracionales que subyacen a sentimientos y conductas negativas, contrastándolos con otros criterios, ideas y valores.

Así, el coaching es un proceso liberador por medio de la verdad. Ojo: La verdad sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo. La experiencia demuestra que ir cambiando  de actitud repercutirá en todo lo que hagamos, ya que (como hemos mencionado) somos una unidad bio-psico-espiritual.

Counseling y mentoring

El counseling o consejería es una sesión individual con una persona determinada, con empatía hacia nosotros, quien fundamentalmente nos escucha para poder exteriorizarle nuestras experiencias, para luego ponerlas en perspectiva. El counseling es una suerte de acompañamiento en el proceso de cambio de nuestras vidas

Por su parte, el mentoring alude al “mentor”, pero dirigido específicamente a la labor profesional que se desempeña. El mentor es quien puede acompañar a una persona en toda la vida profesional. Así el mentoring permite el desarrollo de competencias puntuales para el rendimiento laboral.

Los beneficios de implementar estos programas comprenden mejoras en: la actitud del ejecutivo hacia su trabajo, la calidad de la comunicación, el liderazgo y el trabajo en equipo.

 

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