El personal, el otro capital

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Por Diana Rake (Perú), General Manager de Downing Teal

Muchas veces pasa que en este mercado laboral, donde cuenta mucho las competencias técnicas, los entrevistadores de línea se concentran en el rol y, si bien buscan conocer más a la persona, no cuentan con herramientas o capacitación para entrevistarlas integralmente.

Como coach ontológica, estoy más atenta a lo que las personas nos pueden develar de ellas mismas en las conversaciones. Trataré de dar a los lectores algunas pautas para que cuando entrevisten, puedan descubrir un poco más de la persona que tenemos al frente.

Usualmente, tenemos listas algunas preguntas técnicas que son necesarias, ya que si esas no son cubiertas no se podría ejercer las funciones del puesto. Adicionalmente a ellas, si vemos que cumplen con las calificaciones requeridas, las preguntas poderosas son aquellas que ayudan a observar las manifestaciones emocionales, corporales e interpretativas del entrevistado(a). Todas están interconectadas y se puede, poco a poco, reconocer la manera de Ser del entrevistado(a).

Si tengo a un ingeniero de minas que se presenta para una Superintendencia de Operaciones podría preguntarle: ¿Qué logro ha sido para usted el más importante en su carrera profesional? Puede que nos de porcentajes de incremento de producción o algún logro específico. Si además le preguntamos: ¿Qué emoción sintió su equipo cuando logró la meta? ¿Qué personas crecieron profesionalmente en su equipo y cómo se relacionaba con ellos? Estas preguntas tienen que ver con emociones compartidas, actitudes manifestadas y sentimientos hacia sus colaboradores. Si bien provienen de la interpretación del candidato(a), muestran cómo percibe el mundo emocional y relacional, develando su modo de ser.

El lenguaje corporal, no  verbal, dice mucho sobre cómo la persona está siendo en ese momento. El cuerpo habla de manera transparente y dice cosas que para el entrevistador son valiosas. Gestos, movimientos, miradas, revelan debilidades o fortalezas que el entrevistado ni se ha dado cuenta que está mostrando. Por ejemplo si le preguntas: ¿Por qué salió usted de su último trabajo? Si el candidato(a) mira hacia abajo, cruza los brazos y se toma su tiempo en contestar, es muy probable que esté incomodo, se sienta inseguro y tema ser totalmente transparente. Es cierto que un buen entrevistador debe de hacer sentir cómodo al  candidato, propiciando una aproximación adecuada que permita al candidato(a) ser lo más natural posible y no sentirse intimidado(a). No obstante, tenemos también que medir con cierta irreverencia, pero con gentileza, cómo afronta el entrevistado(a) preguntas que no le son cómodas. Las personas pueden vivir las mismas situaciones de manera diferente. Hay personas que tienen un modo de ser muy rígido y se estresan más que otras ante una misma situación. ¿Qué es para usted la responsabilidad? ¿Cómo la vive? ¿La disfruta? ¿La comparte? Allí podemos mirar los juicios que predisponen al candidato a ser un controlador, perfeccionista, sobre exigente, poco paciente, si sabe delegar.

Es un mercado difícil, donde el arte de entrevistar al Ser puede ser fundamental para lograr una articulación adecuada entre lo que requiere la empresa y lo que pueden ofrecer los candidatos.

 

Fuente: Diario Gestión.

 

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