El clima laboral y las políticas de seguros de las empresas

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Por Alejandro Cano (Perú), Vicepresidente de Riesgos Humanos de Mariátegui JLT

De un tiempo a esta parte es imposible concebir una empresa líder sin políticas claras de mejora en su clima laboral. Y no se trata de filantropía pura sino de una visión estratégica de negocios. Está demostrado que el clima laboral influye en la satisfacción de los trabajadores y, por lo tanto, en la productividad.

Son varios los factores que impactan en el ambiente de trabajo: el manejo de los directivos, la interrelación diaria de los trabajadores, entre otros. Pero algo de lo que poco se habla es del impacto que tienen los seguros laborales, al ser para el empleado una muestra clara del interés de la empresa por su bienestar.

En el 2005, un informe de la OIT mostraba al Perú como el país con más accidentes fatales de trabajo. El Estado tomó acción y generó el Reglamento de la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo con el fin de crear una cultura de prevención y disminuir los accidentes y enfermedades ocupacionales. Desde entonces, el trabajador, empleado u obrero tiene derecho por ley a un seguro de vida una vez cumplidos los cuatro años de servicio. El empleador, sin embargo, puede contratar este desde los tres meses de servicio del trabajador o desde el primer día si así lo quisiese. Esa simple actitud es un elemento de retención que indiscutiblemente mejora el clima laboral de la empresa.

Otro seguro del que poco se habla es el Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo, que da coberturas por accidente de trabajo y enfermedad profesional a los trabajadores, empleados y obreros, afiliados regularmente el Seguro Social de Salud y que realizan actividades de riesgo, tales como periodismo en zonas de emergencia, extracción de madera, petróleo crudo y gas natural, industria del tabaco, etc. La mayoría de estas profesiones u oficios implican por su naturaleza misma un desgaste físico constante, horarios poco habituales, una vida casi nómade, o la directa exposición a químicos y sustancias nada saludables. Estas características tienen de por sí un impacto directo en lo físico y emocional del trabajador, por lo que el seguro de riesgo no solo es un derecho, sino un reconocimiento y agradecimiento al “valor” de ese colaborador que arriesga su vida por su empresa.

Por responsabilidad, pero también por una propia conveniencia en el impacto del ambiente de trabajo -y por ende de la productividad- los empresarios peruanos deberían revisar su política de seguros laborales y quizás encuentren el camino al ansiado éxito.

Artículo publicado en el Diario Gestión

 

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