El Analfabetismo Funcional, Emocional y Digital en el ámbito laboral

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Por Christian León Porras (Perú), Coordinador Académico del Curso de Especialización Avanzada en Gestión Humana y Desarrollo Organizacional  CEC PUCP

Según el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) la tasa del analfabetismo (no saber leer ni escribir) es de 7.1%, la buena noticia es que la tendencia va a la baja desde el año 1993.

En 1997 Raúl Gonzales y Rosario Quesada, dos psicólogos Sanmarquinos, estudiaban el Analfabetismo Funcional en estudiantes secundarios y universitarios de Lima utilizando la técnica cloze, llegando a la conclusión que nuestra escolaridad fracasa en general en lectores eficientes, que puedan usar autoinstruccionalmente sus habilidades lectoras. Hay presencia de analfabetismo funcional en jóvenes cuya principal labor es leer. Estos resultados siguen vigentes, lamentablemente.

Hoy en día se está buscando potenciar la lectura en la educación primaria y secundaria, sin embargo en nuestro país hay muchos trabajadores que presentan analfabetismo funcional. Según la profesora Brenda Corchado define que un analfabeto funcional es un ser que ha recibido en la escuela la enseñanza normal de la lectura y la escritura pero que en su vida ordinaria la usa muy poco, la maneja insuficiente y torpemente y no depende de ella para lo esencial de su información y comunicación. Prácticamente no lee libros, es poco y limitado su acceso a los periódicos, y experimenta dificultades insalvables para poner por escrito un pensamiento o un concepto.

Investigadores de la Universidad del Pacífico comentan en su libro “La trampa educativa en el Perú”, que la única solución a la crisis del sistema educativo es evaluar a los profesores y directores del país y separar a los que no tengan condiciones pedagógicas. Señalando que el gasto por alumno de inicial, primaria y superior subió entre 50% y 70%, pero los resultados de la evaluación censal no mejoraron. Sólo recordemos los últimos resultados del 2014 del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de los países latinoamericanos el último de la lista y del grupo de América Latina es Perú. Ambas investigadoras sostienen que un mejor nivel docente y de sueldos elevará el prestigio del maestro. Sin embargo, advierten que los nuevos deben saber que no tendrán la estabilidad laboral absoluta y que las instituciones educativas deben ser acreditadas.

Si bien es cierto, no he encontrado investigaciones acerca del analfabetismo funcional en gerentes o trabajadores, sin embargo, por empirismo, sólo basta analizar a nuestro entorno laboral la cantidad de trabajadores, incluido jefes o gerentes,  que son parte de esta categoría. Debemos hacer hincapié en crear las condiciones ambientales para reducir, o eliminar, el analfabetismo funcional en nuestro país a través de técnicas de lectura eficaz.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de  la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha enfatizado claramente que los modelos de capital humano llegan a la correlación directamente proporcional que la educación aumenta el ingreso de las personas: la fuerza laboral y su productividad e incide en mayor crecimiento. Un par de ejemplos claros son Finlandia o Japón. Es por ello que la educación de calidad, de los colaboradores, es una variable indispensable para el crecimiento de cualquier empresa al impactar directamente en la productividad.

Otro elemento no menos importante en las organizaciones que resta en la productividad es el analfabetismo emocional.  Son personas que no saben expresar su afectividad ni con palabras ni con gestos, la convivencia con ellos es difícil, debido a que no reconocen las emociones de los otros, parecen insensibles. En términos clínicos esto se llama alexitimia que es un transtorno afecto-cognitivo y de la comunicación. En condiciones del lenguaje ejecutivo contemporáneo, es una carencia de Inteligencia Emocional o la llamada Inteligencia Social, que impacta negativamente en el clima laboral y en su cultura organizacional, porque afecta la salud mental colectiva de los trabajadores, sobre todo cuando ésta la padece el gerente o jefe del área.

La capacitación ejecutiva, sobre la base de principios andragógicos (enseñanza del adulto), tiene un desafío contemporáneo que no debe eludir, además de la lucha frontal contra el analfabetismo funcional y emocional. Deben tener como base la consigna de Alvin Toffler: “los analfabetos del siglo XXI… no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”. Aquí también el analfabetismo digital,  la carencia de conocimientos de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) que su uso de redes sociales, internet, documentos digitales, etcétera,  se convierte en factor fundamental para el ámbito empresarial porque merma la competitividad, debido a que nos limita la posibilidad de obtener los beneficios de la globalización.  En nuestro país esta tasa de analfabetismo digital llega a 46%, lo penoso es que va en aumento.

 

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