Delegación hacia arriba

882

Por Alberto Haito (Perú), Director de Arellano Marketing

Si lo que le voy a contar no le está pasando a usted, amigo gerente, lo felicito, porque le está sucediendo a muchos de sus colegas.

En los últimos años las empresas han crecido notablemente, pero su estructura humana en términos de calidad y cantidad no. Sucede que en un afán de rentabilizar la empresa se ha utilizado el camino equivocado de mantener la estructura muy ajustada, no se ha invertido suficiente en entrenar al personal y no se ha incorporado personal del nivel necesario para manejar negocios que han crecido en complejidad.

¿Cuál es la consecuencia de lo mencionado? Una práctica perversa que una vez que se instala en la empresa es difícil de erradicar: la delegación hacia arriba.

Los trabajadores al verse superados por la cantidad o la dificultad del trabajo no encuentran mejor forma de compensar el problema que acudiendo al jefe para que lo resuelva. Por lo tanto, tenemos un jefe que la está pasando mal porque absorbe mucho trabajo y que, además, no le corresponde hacer.

Ahora bien, no siempre es un problema generado por los subordinados. Sucede en muchos casos que el jefe, por desconfianza en los subordinados o por mantener malas prácticas gerenciales, no delega y cree que él tiene que tomar hasta las decisiones más mínimas. Bueno en este caso, también la está pasando mal, pero él se la buscó.

Sucede que cualquier proceso de desarrollo de una empresa requiere ser convenientemente apalancado en términos de cantidad y calidad de colaboradores.

La vieja enseñanza de las escuelas de negocios nos dice que hoy tenemos que tener en la empresa al trabajador que vamos a necesitar de aquí a tres o cinco años. Suena utópico pero nos indica la forma correcta de gerenciar. Mejor aún, debemos privilegiar calidad en vez de cantidad. Es preferible tener menos trabajadores, bien pagados y de alto nivel, que un ejército de personas que complican la gestión del jefe.

Amigo gerente, pare de sufrir. En los negocios uno debe disfrutar de lo que hace. No deje que le deleguen hacia arriba.

 

Comentarios