Creando una nueva visión de entrenamiento para alcanzar los objetivos del negocio

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Por Nicolás Solórzano (Perú), Director General, Quantic Development Perú

Hace más de 15 años partimos con una idea: “Hacer que las empresas pudieran tener áreas de entrenamiento que evidenciaran sus resultados en los logros de negocio”.

Nuestra idea significó muchos desafíos y retos, ya que cambiar y generar modelos de desarrollo que respondieran a estas inquietudes no es tarea sencilla.

Lo que encontramos es que, en principio, se necesitaba articular la formación continua, el acompañamiento y la tecnología; y que todo esto estuviera mediado por una cultura de liderazgo que diera importancia profunda al logro de resultados a través de las personas.

Nuestros clientes compartían con nosotros que lograban espacios de formación con satisfacción extraordinaria; sin embargo, al contrastar esto con los resultados del negocio o con el desempeño de los equipos a lo largo del tiempo, no se apreciaban mejoras. También nos contaban sus preocupaciones por no tener los niveles de cobertura esperados para los roles operativos, y sus dificultades en la formación de áreas con mucha rotación. Además, les preocupaba no tener líderes disponibles en el  momento requerido y tener que optar, en algunos casos, por  tomar decisiones que no eran satisfactorias.

El rol del entrenamiento es fundamental en las compañías y se encuentran muchas dificultades para poder llevarlo a cabo de manera eficiente y efectiva en las áreas de desarrollo organizacional y recursos humanos.

Para hacerle frente a este desafío encontramos que las organizaciones con mejores desempeños han logrado organizar equipos que, fundamentalmente, están conformados por personas que saben exactamente lo que deben hacer, saben dónde están sus fortalezas y talentos, y conocen qué necesitan realizar mejor para alcanzar sus resultados. Pero ¿cómo lograr que nuestros equipos tengan este nivel de conocimiento?

La clave está en el desarrollo de procesos de entrenamiento, tales como Universidades, Academias o áreas de entrenamiento con una estructura suficiente para que se estimule en los equipos la generación de hábitos productivos.

Sin embargo, para la mayoría de empresas, esto se percibe como algo de magnitud inalcanzable y la verdad es que no es así. El proceso se basa en tres aspectos que, de ser realizados con calidad y precisión, traerán beneficios incalculables.

El primero implica entender los desafíos del negocio y a dónde se quiere llegar. Esto, para poder vincularlo con la estructura de entrenamiento.

El segundo es poder tener claridad sobre qué es lo que se espera de los equipos, para poder lograr los resultados deseados.

Y el tercero es construir un proceso de aprendizaje de conocimientos que permitan a las personas hacer mejor lo que deben hacer.

Sabemos que lo anterior necesita de la mediación de herramientas tecnologías que permitan mayor cobertura y control de los indicadores, para que cada día que avanza se puedan tomar mejores decisiones en el desarrollo de los equipos.

Por último, es necesario que en todo este proceso se vea reflejado el modelo de liderazgo de la empresa y la cercanía de los líderes durante el mismo.

De esta manera es que hoy tenemos la posibilidad de hacer  realidad el propósito de mucha gente que trabajan en desarrollo,  que es el de poder ayudar a las personas a que logren sus objetivos y por ende a las compañías  a alcanzar sus resultados.

 

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