¿Compartir cultura o cultura de compartir?

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Por Álvaro Otero Fernández (Perú) –  Presidente Ejecutivo del Instituto Gandhi, centro de desarrollo y formación de Lideres Empresariales e Institucionales. 

Estamos en la era del conocimiento, independientemente de la tecnología,  si bien es cierto  que la tecnología ha dado un nuevo impulso a la sociedad y además ha generado diferencias sustanciales entre generaciones, como es el caso de los millennials, que tienen un gran dominio de las herramientas tecnológicas, también esta el conocimiento y el desarrollo de competencias blandas que hoy requieren las empresas de su fuerza laboral.

Una cosa es compartir cultura, que bien podríamos mencionar como parte del impartir conocimiento a través de los medios de comunicación impresos y hoy principalmente digitales y otra es generar una nueva  “cultura de compartir”.

¿Que más vendrá en adelante? No lo sabemos a ciencia cierta, lo que no va a variar nunca es que los “seres humanos” seguiremos moviéndonos por “actitudes” y “motivaciones”, justamente hoy las empresas en lugar de mirar que necesitamos hacia afuera, debemos preguntarnos que necesitamos mejorar hacia adentro en nuestras organizaciones.

Antes se pensaba que debíamos mejorar las instalaciones, el mobiliario, innovar la infraestructura, y nos olvidamos del activo más importante que son las personas.

¿Por qué existe tan alta rotación de personal? Será solo el sueldo que no satisface o será el clima de la empresa,  muchos pueden ser los factores que hacen que una persona no este satisfecha y al poco tiempo de ingresar a la empresa, renuncie y se vaya a otra donde quizás le pagan menos, pero siente que lo van a tratar mejor.

Es momento de detenerse y analizar, cuales son las causas, una de las principales es porque no están contentos con el trato de sus jefes, la falta de liderazgo, la falta de trabajo en equipo, la falta de una comunicación fluida y quizás la más importante, la falta de “motivación”.  

Cuantas veces habremos escuchado las palabras “Crisis vs Oportunidad”  justamente hoy en nuestro país estamos atravesando por una crisis moral, de valores, corrupción que todos sabemos que existe siempre, pero no hacemos nada para cambiarla, podríamos empezar  por generar un cambio en la cultura de las empresas, sembrando ética y valores,  no podemos quedarnos solo en el intento, vayamos a la acción, empecemos por sacar a relucir estos valores de las personas, mediante seminarios talleres reflexivos, es hora de aprovechar la capacitación para recapacitar y reflexionar juntos, empresa y colaboradores.

Las empresas tienen en sus manos la gran posibilidad de revertir esta situación empezando por casa.

En muchas oportunidades que nos hemos reunido con empresarios, ellos nos han manifestado su enorme preocupación sobre qué hacer para que su gente se ponga la camiseta, se comprometan y además tengan el real sentido de pertenencia, de decir con orgullo, ésta es mi empresa y no “la empresa” como suelo escuchar a  autoridades políticas e inclusive empresarios que los entrevistan en radio o televisión y al referirse a nuestro país dicen “en este país”.

A eso me refiero, cuando digo que en las empresas tenemos que inculcar el sentido de pertenencia, eso definitivamente va a bajar los índices de deserción y falta de compromiso, creándose fidelización y lealtad para con la empresa, que les esta dando la oportunidad de mostrar sus habilidades y competencias.

Por eso nuestra propuesta es cambiar el termino “compartir cultura” a generar una “cultura de compartir” como una nueva filosofía y manera de accionar de las empresas, a partir del reconocimiento sincero, que estamos descuidando este aspecto, porque ahora nos preocupa que hacemos con la producción, la productividad y la rentabilidad, seguimos mirando el árbol y no el bosque.

Las personas que trabajan en una empresa son seres que tienen emociones, sentimientos deseos, y están pidiendo a gritos, que se mejore la comunicación, que existan líderes dentro de ellas a quienes ellos desearían imitar. 

Es hora de empezar con un cambio, no esperar que el gobierno dicte leyes que se quedan en el papel, invito a los empresarios, que sean quienes den el ejemplo de ese gran cambio que necesita nuestra sociedad, nuestro querido Perú, dejando de pensar que la capacitación es un gasto y no una inversión, solo se requiere de programas sencillos de capacitación y recapacitación, pensemos en el futuro de nuestro país, en nuestras próximas generaciones. Hagamos docencia en lo que a “responsabilidad social” se refiere, estamos formando peruanos de bien, para cambiar la imagen que hoy se tiene con todo lo que estamos viendo. 

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