Coaching ejecutivo: una metodología de liderar personas

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Por Christian León Porras (Perú), Experto en Gestión Humana, Profesor de Centrum Católica

Generalmente, los estilos de gerencia en las empresas, las cuales tienen una característica transaccional, los podríamos clasificar en: a) ordenar, donde el inmediato superior solo manda y espera obediencia; b) persuade, aquí el jefe genera “influencia” a través de la “persuasión” frente al colaborador porque al final su punto de vista será el que prevalezca; c) discute, pensando que por medio del intercambio de opiniones, decir lo que uno piensa sin advertir cómo esos comentarios afectan la autoestima del trabajador, es la “mejor” forma de generar ideas sin importar el costo emocional que resulte de esos intercambios; y d) el abdicar (en otras palabras me eximo de responsabilidad), todo recae en el subordinado y solamente se espera tener resultados positivos, caso contrario la cuerda se rompe en el lado más débil. Todos estos estilos tienen algo en común, que el colaborador no asume un real compromiso con las acciones a ejecutar.

En su contraparte surgen desde hace algunas décadas, específicamente en los años 80, los primeros programas de coaching, el cual enfatiza en una alternativa de gobernar a las personas, y en este siglo con relevancia, el gerente coach. Aquí la base es generar un liderazgo transformacional, donde aquel acompaña al subordinado a tomar conciencia y responsabilidad de las acciones a ejecutar en aras de la solución de problemas por medio del arte de hacer preguntas para apoyarlo a aprender, siendo un facilitador de ver las cosas desde otros puntos de vista, ser un nuevo observador del mundo circundante.

El gerente coach, al realizar preguntas exploratorias y potentes, influye en el colaborador para que se dé cuenta de qué está sucediendo y en relación a sus respuestas el inmediato superior sabe qué camino desea tomar el empleado y sobre la base de la experiencia que tiene el gerente genera situaciones de aprendizaje profundizando en el plan de acción, si no es el adecuado, para que el trabajador tome conciencia del nuevo sendero que tendría que optar. En otras palabras, establece las bases para el compromiso real porque el planeamiento y la implementación de solución nace del colaborador, con el aval del Gerente Coach quien tiene el 100% de la responsabilidad de los resultados, fortaleciendo su autoestima del empleado.

Es muy importante para las empresas peruanas que los mismos gerentes generales vean esta metodología de liderar personas como un sendero fundamental para el gobierno de las personas en la organización, porque contribuye a establecer una nueva cultura de gestión humana valorando la autoestima del colaborador, que se vuelvan responsables de sus acciones, incrementando el compromiso real y mejorando como persona. Eso también es actuar como una organización con responsabilidad social.

 

Artículo publicado en el Diario Gestión

  

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