Clave para tomar la decisión correcta

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Por Iris Reyna (Perú), psicóloga especialista en efectividad personal.

¿Cuál es la técnica que tiene mejores resultados? Es la pregunta recurrente que me hacen los participantes de los talleres de Gestión del Tiempo.

Algunos llegan con la idea que la mejor técnica es dejar de hacer aquellas cosas que no generan valor, otros piensan que la clave es delegar, otros sugieren que lo fundamental es identificar las prioridades.

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Si bien todas estas técnicas son perfectamente válidas y los animo a emplearlas, en mi experiencia, la técnica que tiene el mayor impacto en qué tan efectivos somos con nuestro tiempo es tomar la decisión correcta en el momento oportuno.

El truco de esta técnica es que, dado que muchas veces no sabemos qué hubiera pasado si tomábamos otra decisión, es difícil medir su impacto en el corto plazo. Sin embargo, un ojo acucioso y experimentado puede ver claramente cómo las malas decisiones te llevan a invertir tiempo, esfuerzo y recursos en el camino equivocado debiendo reinvertir el doble o triple para encarrilarse y llegar a la meta.

Tomar decisiones acertadas requiere de muchas capacidades y competencias que pocas veces se encontrarán en una sola persona, por lo tanto, el trabajo en equipo juega un rol fundamental durante el proceso de análisis para la toma de cualquier decisión.

Aquellos que tienen experiencia tomando decisiones en equipo saben que no es tarea fácil. Sin embargo, algo que ayuda sobremanera es empezar por entender cuál es nuestro estilo natural e inconsciente de tomar decisiones.

Es fundamental tener claro si en nosotros predomina un estilo más emocional, intuitivo, automático, rápido o si, más bien, predomina un estilo más deliberativo, lógico, estructurado, pausado. No hay mejor ni peor estilo, esto dependerá del contexto y tipo de decisión que debemos tomar.

Si nos dejamos llevar por un solo estilo, podríamos no darnos cuenta cuando nuestras emociones están equivocadas o están nublando nuestro pensamiento, lo cual nos puede llevar a diversas desviaciones cognitivas tales como sobrevalorar nuestro punto de vista, seguir el pensamiento grupal sin hacer un real análisis propio (o para no desentonar), preferir mantener el estatus quo ante la aversión al cambio, etc.

En el otro extremo, basarnos en un estilo puramente lógico, estructurado y deliberativo, podría llevarnos a no tomar en cuenta la motivación de las personas, las reacciones del público, los cambios de tendencias en nuestros clientes, o incluso nuestros propios sentimientos.

Si conocemos nuestro estilo natural para tomar decisiones estaremos más facultados para buscar la/s contraparte/s adecuada/s que nos ayuden a lograr la mejor decisión posible oportunamente. Para ello, damos algunas sugerencias:

1. Analiza tus alternativas de decisión con una persona que tenga un estilo opuesto al tuyo. Suele ser difícil dar crédito a un pensamiento opuesto, sin embargo, el esfuerzo te dará grandes frutos para esta y futuras decisiones.

2. No sigas tu primer impulso. Lo que decidas hoy, no necesariamente sería lo mismo que decidas luego del fervor de la batalla, de haberlo conversado con otra persona o simplemente al día siguiente luego de un buen descanso.

3. Ten en cuenta el tipo de problema o asunto sobre el que debes decidir y compártelo con personas que puedan dar un valor agregado al tema.

4. Duda del consenso. En especial, cuando eres el jefe, duda cuando todo tu equipo está de acuerdo; podrían no atreverse a decir lo que realmente piensan.

5. Toma la decisión. El exceso de análisis y deliberación podría llevarte a quedar paralizado/a y finalmente no decidir oportunamente, o que otros terminen decidiendo por ti.

Particularmente puedo dar fe de lo difícil que es tomar en cuenta una opinión opuesta a la mía. Mi primera reacción es “no me entiende, no tiene visión, no se da cuenta”, siento cólera y frustración y mi impulso es cortar la conversación y seguir con mi plan.

Sin embargo, la experiencia, los aciertos y errores me han ido enseñando que no hay nada mejor que – en ese momento – respirar profundo, anotar las ideas de los otros (pues sino nuestro inconsciente las elimina) y dar tiempo a que nuestras neuronas asimilen dichas nuevas ideas para obtener un análisis más completo, balanceado y realista de la situación sobre la que debemos decidir.

Soy Iris Reyna, psicóloga especialista en efectividad personal y te invito a conocer más acerca de las técnicas de gestión del tiempo, inscribiéndote en nuestra conferencia virtual: http://www.3ccultura.com/conferencias-virtuales/gestion-del-tiempo/

 

 

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