Apuesta Segura: El secreto de la empleabilidad puede estar en elegir el posgrado correcto

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Por Rafael Zavala (Perú), Gerente General de Laborum

Nuestra vocación profesional es una de las variables que más debemos tener en cuenta a la hora de pensar en ideas para mejorar. Y es que nuestro trabajo pasamos la mayor cantidad de horas del día, es la fuente de nuestros recursos económicos, pero más importante aún: es también fuente de satisfacción o insatisfacción de muchos que se sienten que han triunfado o también fracasado, según sea el caso. Es por ello que conviene estar siempre atentos de cómo trabajar mejor, cómo ser más productivos. De ello dependerán nuestros ascensos, nuestra línea de carrera y en algunos casos nuestro nivel de recompensa personal y económico.

Trabajo en una compañía de selección de personal y continuamente nos toca reclutar y escoger a los mejores. Les hemos preguntado a nuestros clientes actualmente, cuál es el perfil de los ejecutivos que buscan. Y la sorpresa fue grande. Y es que hace pocos años el perfil que se pedía era completamente distinto al de ahora. Antes bastaba con terminar la carrera en una universidad o instituto de prestigio y tener experiencia, ser medianamente inteligente y trabajador. Actualmente la mayoría ya cumple con ese perfil, y las empresas se han vuelto más exquisitas para reclutar personal. El factor crucial para tomar la decisión de contratación ya no será su formación académica de pregrado sino su experiencia, sus competencias, valores y sus estudios de posgrado.

¿Hoy en día bastará ser un genio en números o el vendedor estrella para surgir y ascender en un trabajo? Definitivamente no. En un trabajo no asciende el ratón de biblioteca que toda su vida fue número uno de su clase, sino más bien aquel que obviamente, fue un buen estudiante, dedicado, pero que en su vida laboral supo cultivar virtudes como la amistad, entender lo que necesita la empresa, lo que necesita su equipo de trabajo, persuadir, generar empatía, tener buen carácter, criterio y resiliencia. Muchas veces para viajar de la prédica al compromiso real, el carácter es la pieza más valiosa de nuestro equipaje, es el que traza finalmente los límites entre los que hacen algo transformando la realidad y los pesimistas que se quejan de todo. Y resulta que muchas veces, es una materia la que te ayuda a adquirir ese tipo de competencias. Hoy en día, las buenas maestrías se diferencian porque no se centran únicamente en enseñar destrezas, sino por el contrario, en enseñar aquello que es más importante para un ejecutivo, habilidades blandas y virtudes.

Hoy en día no basta desempeñarse en un buen trabajo. Para surgir en este competitivo mundo es necesario tener un plan de administración de carrera muy claro que nos indique si vamos en la dirección correcta y cuestionarlo cada año. Y fin de año siempre es un buen momento para definir si a lo mejor nos falta capacitarnos.

Empecemos por la premisa de que los estudios de posgrado dan impulso a tu carrera profesional, siempre y cuando sean en una escuela de negocios de prestigio y sea lo que uno necesite aprender, de hecho, no es novedad que los estudiantes que han cursado un master o posgrado acceden con más facilidad a los cargos ejecutivos en el mercado laboral. Probablemente la experiencia sea el factor más destacado, pero sin duda, ayuda también la formación académica. El mercado laboral actualmente demanda gente especializada en muchos sectores. La edad ideal para hacerlo es cuando tienes una experiencia de entre 3 a 6 años.

Dejando claro lo necesario que es un posgrado o maestría, otra interrogante es si debemos hacerlo online o presencial. Aquí entramos a un tema mucho más profundo en el que las opiniones son diversas. Las principales ventajas en la educación en línea son:

  1. Aprovechar a los mejores maestros en cualquier parte del mundo.
  2. Ahorro y control de tu tiempo.
  3. Los docentes tienen más posibilidad de interactuar con cada alumno de forma individual, controlar su actuación y su participación y percibir sus necesidades.

La primera ventaja nos habla de la posibilidad de tener a los mejores maestros en el tema sin tener que encasillarse con aquellos que viven en tu ciudad o tener que trasladarse a otra ciudad o país gastando más dinero en transporte, alojamiento, etc.

Asimismo, permite manejar tu propio tiempo, ya que es muy fácil planear tus horarios de forma que puedas trabajar y estudiar de una manera mucho más cómoda y flexible.

Una objeción común a la educación en línea es que la experiencia del aula una mayor oportunidad para el aprendizaje personalizado. En algunos casos esto es cierto, pero la experiencia offine a menudo no es un aula de cuatro a nueve estudiantes, sino en una clase de más de 30.

La sabiduría convencional es que el aula permite más preguntas. Sin embargo, hay quienes piensan que el espacio en línea es un lugar mejor, tanto para hacer preguntas y para interactuar con los profesores y otros estudiantes como para tener mayor interacción y generar una experiencia más allá del monitor.

Por otro lado está el modelo tradicional: las maestrías presenciales. En lo personal, después de haber realizado una, creo que si bien exige mayor sacrificio, es también cierto que el “face to face” es aún muy difícil de reemplazar por la tecnología o las maestrías online.

La idea de este artículo no es señalar que una sea mejor que otra, lo será de acuerdo a lo que busque de ella cada estudiante potencial. El objetivo principal es plantearnos la necesidad de estudiar, de no dejar de actualizarnos porque el mundo cambia constantemente, lo que ayer funcionó, hoy ya no sirve, y los estudios de posgrado son una excelente manera de estar actualizado.

 

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