Aplicaciones de Arqueología del Talento (II)

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Por Alberto Sánchez-Bayo (España), Creador de la metodología y autor del libro “Arqueología del Talento” (ESIC)

El talento es un atributo diferenciador de capacidad que hace a cada individuo especialmente apto y valido para un tipo de funciones. Pero las personas no vivimos solas, sino en comunidad, en grupo, en un contexto cultural que nos educa, dar forma y modela, la mayoría de las veces para supervivencia del grupo. ¿Cómo conciliar nuestro espacio en el grupo en función del potencial individual? Este asunto es el que tratamos hoy a través de la orientación de los jóvenes y al desarrollo de la carrera profesional de los adultos, así como en la aventura del emprendimiento y desarrollo de empresas y negocios.

Originalmente el taller Arqueología del Talento (ver artículo anterior) se diseñó para personas adultas (a partir de los 20 años) que ya habían tomado decisiones académicas, profesionales, o de otro tipo y buscaban nuevas luces para afrontar los retos del presente o para superar las contradicciones vitales, y retomar la promesa que eran, acercándose al sueño que da vida a sus días. Posteriormente y para facilitar que los jóvenes tomasen decisiones de futuro acorde a su propia naturaleza y talento, adaptamos el proceso en un taller de Arqueología del Talento para Jóvenes. En él, los jóvenes de edades entre 14 a 19 años, incursionan en su viaje por el inconsciente en una ciudad académica y encuentran el lugar  donde poner en juego su talento, en función de su vocación y la promesa que son. Esto les facilita tomar decisiones académicas para su futuro desempeño laboral. Nuestro mejor guía, el inconsciente, a veces sorprende al joven sugiriéndole un camino que no es directo, ni aparentemente lógico en el presente, pero que a la postre resulta ser el más conveniente. Por ejemplo, una joven con  una vocación definida por el mundo hotelero en vez de estudiar turismo en la universidad, decidió estudiar filología inglesa y germánica. Concluidos estos estudios se inscribió en una escuela de hostelería en un país centroeuropeo. Y actualmente dirige un lujoso hotel en una paradisiaca isla. Esta historia contrasta con la desorientación vocacional de la mayoría de los jóvenes a quienes la cultura les inculca que lo importante es labrarse un futuro laboral estudiando sin tener en cuenta la identidad del joven, sus potencial natural, su talento diferencial, su vocación, su pasión, sus anhelos, sus aspiraciones. El sistema educativo y los padres son frecuentemente transmisores de esa cultura de supervivencia. En ocasiones cuando dejan a sus hijos en el taller,  los padres comentan a los instructores que su hijo siente inclinación por la antropología pero que tiene capacidad para ser ingeniero y que le convenzamos que siendo ingeniero tiene más porvenir. Lo que suele ocurrir es que terminado el taller el joven haya obtenido respuestas y claridad suficiente sobre lo que le concierne y convenza a sus padres de que su mejor futuro es la realización de su vocación y que dispone de la capacidad y el talento necesarios para emprender con éxito este gratificante camino lleno de sentido para él. 

Orientarse a un estilo de supervivencia, aunque venga acompañada de posición social y cierto éxito económico, genera cierta frustración personal y mediocridad social. No arriesgarse a ser la promesa que somos, es renunciar a nuestra riqueza por miedo al futuro, es enterrar nuestros dones y despojarnos de la pasión por nuestra vocación, es conformarse a vivir un futuro sin horizonte. El reconocimiento del valor diferencial que nos confiere la naturaleza a través del talento y el valor que podemos agregar a la sociedad por la realización de la vocación apunta hacia una reorientación de los recursos formativos no solo de los jóvenes, sino también en el área profesional. Para guiar la formación para el empleo y el emprendimiento desarrollamos una nueva aplicación de Arqueología del Talento con los escenarios adaptados que permiten al participante ser consciente de sus necesidades formativas en el punto en que se encuentra de su carrera profesional; y al emprendedor, además, facilitarle el desarrollo de su idea de negocio desde los recursos del inconsciente, idea de producto/servicio vinculado a la ventaja funcional de su talento en el espacio de su interés vocacional. Así la búsqueda de empleo, el desarrollo de la carrera profesional o la aventura de emprender un negocio o una empresa se enfocan con creatividad y realismo. Y lejos de ser arrastrados por la necesidad de generar recursos con los que sobrevivir, imprimimos nuestro propio rumbo profesional y en los negocios con convicción. Ponemos rumbo hacia allí donde está esperándonos nuestra oportunidad, esa que está vinculada con la capacidad de dar, ofrecer y servir con entusiasmo y desde el talento. El talento se convierte así en nuestra mejor medio de confianza, en nuestra mejor crédito, en moneda fiable de intercambio que atraerá otros recursos financieros para proseguir con la obra emprendida. 

Las tres aplicaciones descritas hasta ahora (ver también artículo anterior) de Arqueología del Talento están enfocadas a que las personas reconozcan en sí mismas la orientación vital que les proporciona su talento. Pero ¿cómo las organizaciones pueden identificar el talento que necesitan y atraer a las personas que lo portan? Este será el tema que abordaremos en el siguiente y último capítulo, y fue la cuestión presentada y desarrollada en el seminario “Potenciando el Genio del Capital Humano” que se celebró el pasado mes de septiembre en Lima en el marco de Expo Capital Humano.

 

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