Alto nivel de habilidades en trabajadores es clave para incrementar el crecimiento

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Por César Peñaranda Castañeda, (Perú) Director Ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial – Cámara de Comercio de Lima

Finalizando el 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó el primer volumen de un documento titulado “Revisión Multidimensional del Perú”, en el cual a lo largo de cinco capítulos se proponen reformas que harían que la senda de crecimiento del Perú sea sostenible e inclusiva. En este contexto, y dado el reciente aporte realizado por el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima al elaborar un Plan Económico 2016-2021, es que el Instituto se propone analizar en tres artículos las coincidencias y aportes en materias importantes como el mercado laboral, competitividad, política macroeconómica e institucionalidad.

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En el caso del mercado laboral, la ciencia económica indica que la decisión de contratar un trabajador debería ser resultado de comparar el salario nominal (costo marginal) que se desembolsa versus el valor monetario de su productividad (ingreso marginal). La empresa no debe contratar a un trabajador si el costo marginal supera al ingreso marginal. Además, todo aumento en el salario respondería a incrementos de la productividad del trabajador o productividad laboral (PL).

Al respecto, el mercado laboral peruano se caracteriza por su baja productividad, alta informalidad y un subempleo que ha venido cediendo en los últimos años.

Productividad

Durante muchos años, el Perú se ha caracterizado por su baja productividad laboral y la limitada atención a la misma como motor del crecimiento.

Según IEDEP, en el 2015 la productividad laboral del país se desaceleró por segundo año consecutivo creciendo tan solo 1,4%, cifra menor que la también reducida 1,6% alcanzada en 2014. Esta disminución del indicador es resultante del menor ritmo de crecimiento económico que, además del factor trabajo, ha sido consecuencia de otros factores como la caída en la inversión privada y pública por segundo año consecutivo, la desaceleración del consumo privado por tercer año consecutivo y los aspectos vinculados al contexto internacional que han afectado nuestra balanza comercial haciéndola deficitaria.

El año pasado, la productividad laboral disminuyó en dos de las seis actividades productivas a partir de las cuales se calcula el PBI total del país. Los resultados positivos se obtuvieron en servicios (4,7%), comercio (3,3%), minería e hidrocarburo (2,4%), y agricultura y pesca (0,8%), mientras que se registró una caída drástica en manufactura (-8,8%) y menor en construcción (-1,1%).

Informalidad

Se considera empleo informal a aquellos trabajadores que no cuentan con prestaciones sociales. Utilizando las últimas estadísticas oficiales del INEI estas muestran que al 2012 el 74,3% de la PEA, alrededor de 11,5 millones de personas, tienen un empleo informal y de los cuales 2,6 millones tienen tal condición laborando en una empresa formal.

En lo que respecta al ámbito de empresas, según el INEI, en el 2012 de un total de 7 millones 982 mil empresas el 87,3% eran informales y apenas el 12,7% formales.

En el área urbana el 82% es informal mientras esta sube al 99% en el área rural. Por actividad económica el 88,7% de las empresas informales están concentradas en Agropecuario y Pesca (33,8%), Comercio (23,9%), seguidas de Transporte y Comunicaciones (12,2%), Otros servicios (10,9%) y Manufactura (7,8%).

Subempleo

La PEA ocupada se puede clasificar como adecuadamente empleada y subempleada. Se considera como trabajadores subempleados a aquellos que laboran menos de 35 horas semanales, deseando trabajar más horas (subempleo visible), y aquellos que normalmente trabajan 35 horas o más a la semana, pero cuyos bajos ingresos no cubren la canasta mínima familiar (subempleo invisible).

De acuerdo a las cifras disponibles del INEI a diciembre del 2015 en Lima Metropolitana sobre una PEA de 5 millones de habitantes un 93,5% se encuentra ocupada, porcentaje relativamente estable desde el año 2012. El ciclo expansivo de la economía peruana logró que a partir del 2009 sea mayor el porcentaje de trabajadores adecuadamente empleados respecto a los subempleados.

Sin embargo, aún el 32,8% de la PEA (1,6 millones de personas) se encuentran en tal situación, de los cuales el 70,4% califica como subempleo por ingresos. En esta última categoría, el 41,8% tiene entre 25 y 44 años de edad y el 34,8% entre 14 y 24 años, el 75,4% se encuentra laborando en empresas de 1 a 5 trabajadores y un 80% en empresas del sector comercio o servicios.

Características del Mercado Laboral

El difícil explicar con pocos argumentos la baja productividad, informalidad y subempleo que caracterizan al mercado laboral peruano.

Según el World Economic Forum (WEF), el autor del reporte de Competitividad Global 2015-2016, el mercado laboral debe tener la flexibilidad necesaria para facilitar la movilidad de la fuerza laboral de una actividad económica a otra y a un bajo costo, así como permitir fluctuaciones en los sueldos y salarios.

El mercado laboral debe además, asegurar claros y fuertes incentivos al esfuerzo de los trabajadores y premiar la meritocracia en los puestos de trabajo. Bajo estos argumentos, el WEE analiza la Eficiencia del mercado laboral, pilar en donde Perú se ubica en el puesto 64 entre 140 países. El informe considera que el país tiene ventajas competitivas en dicho mercado por la flexibilidad en la determinación de salarios (posición 21°), los bajos costos de despido (43°) y la capacidad del país para atraer (42°) y retener el talento (47°).

Sin embargo, algunas de estas ventajas competitivas prácticamente desaparecen si analizamos otros sub pilares como la presencia de alta regulación y rigidez en la contratación y despido (133°), lo que trae como consecuencia que las empresas contraten a plazo fijo o temporales, afectando además, las relaciones de cooperación que deben existir entre empleador y trabajador.

Otra desventaja son los efectos de los impuestos sobre los incentivos a trabajar (112°), pues un trabajador informal evaluará entre el salario que percibe después de impuestos con los beneficios de actuar en la formalidad.

Visión OCDE

Para la OCDE, Perú es uno de los países en el mundo con menor grado de cumplimiento de las normas laborales, pero continua siendo uno de los mercados laborales más regulados, incluso después de los procesos de desregulación aplicados durante la década de los 90. Señalan alrededor de 40 diferentes regulaciones laborales aplicadas a diferentes tipos de empleo que contribuyen al bajo cumplimiento de las normas laborales.

Para ellos tanto la productividad como la informalidad están estrechamente relacionadas debido a que las mejoras en la economía peruana no se han reflejado en una mejora en la productividad laboral.

En ese sentido, la OSDE resalta la importancia de las habilidades en los trabajadores para el crecimiento, pues fortalece la capacidad de un país para competir en una economía basada en el conocimiento, aumentando la capacidad de innovar y el aprovechamiento del progreso tecnológico.

Existe una trampa del bajo nivel de habilidades que provoca que la tasa de empleo y la actividad económica se concentren en sectores poco calificados, dando origen a que las compresas continúen operando a niveles sub óptimos de productividad, o adaptando gradualmente sus decisiones de inversión a la oferta existente de habilidades.

Asimismo, señala que el 28% de las empresas no pueden encontrar trabajadores con las habilidades correctas. Si bien este valor es inferior a la media de la región (36%), es muy superior a la media de la OCDE (17%). Superar estas trabas significará para el Perú superar la alta concentración laboral en sectores de baja y media calificación e incrementar las competencias laborales de capital humano.

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