Cultura centrada en un diseño de impacto

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Por Patricia Llaque, profesional de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones

La agilidad organizativa necesaria para responder favorablemente a los cambios drásticos surgidos con la pandemia ha exigido, cuanto menos, desarrollar eficientemente dos capacidades esenciales:

  1. Implantar un modelo operativo digital que permita obtener datos y conocimientos en tiempo real.
  2. Instaurar una cultura de planificación colaborativa que facilite la toma de decisiones de las estructuras directivas.

Ambas características requieren una mayor conectividad dentro de la organización, es decir, debemos trabajar más allá de los silos, alimentando la Inteligencia Corporativa con información relevante proveniente de los contextos internos y externos a la organización, con el fin de poder trasladar nuestra orientación estratégica a acciones adecuadas.

Curiosamente, cuando analizamos qué datos se vienen recogiendo de manera interna, no es frecuente encontrar información detallada sobre lo que los trabajadores vienen sintiendo ante la vulnerabilidad sanitaria, económica y social, presente en nuestras vidas desde el pasado año.

Parece que aún las organizaciones no se hacen eco de que las circunstancias, emociones y sentimientos que acompañan a las personas influyen en su quehacer diario con el consiguiente impacto no deseado sobre los resultados esperados.

Liderazgo reflexivo

¿Cómo contrarrestar ese malestar?, ¿cómo crear un clima donde la experiencia de trabajo refuerce de forma positiva nuestra percepción ante la coyuntura actual? Sin duda, debemos conseguir que el bienestar de las personas sea un reflejo de los valores de la organización e impregne las funciones que desarrollan, las herramientas que utilizan, las reuniones en las que participan y los entornos que los acogen.

Salvando distancias es oportuno recordar cómo los atentados terroristas del 11 de septiembre produjeron un impacto duradero en la industria aérea. Aunque gran parte del miedo inicial se ha disipado, un control de seguridad más riguroso y la percepción de los pasajeros sobre el riesgo de volar ha seguido afectando la demanda y la experiencia de viajar en avión, especialmente en Estados Unidos.

En esa línea son muchas las voces que advierten también de otro tipo de efectos producidos por esta pandemia, tanto en el medio como en el largo plazo. Estamos refiriéndonos al temor y a la preocupación que muchos sienten cuando se les pregunta por la vuelta a la oficina en un futuro escenario de trabajo híbrido post-pandemia.

Pero estas consecuencias negativas ya se están dejando sentir. Desgraciadamente, existe un número creciente de personas que presentan una sintomatología física y mental preocupante. Lo peor es que algunas de ellas aún no son conscientes de dicha realidad. Venimos experimentando sentimientos y emociones que no hemos sentido antes, por lo que no nos es fácil identificar si podemos estar hablando de ansiedad o de depresión, o si estamos normalizando ciertos síntomas cronificando nuestros malestares. Y es por ello que en muchos casos no se recurre a ayuda especializada, o no se tiene acceso a ella.

Como líderes tenemos la obligación de eliminar estos puntos de fricción, moldeando formal e informalmente la manera en la que nuestros equipos están trabajando.

Si queremos de verdad responder a las demandas del actual escenario laboral es imprescindible que al diseñar los modelos de trabajo futuros no solo estén presentes perfiles directivos o consultores. Es urgente dar voz a los distintos equipos de trabajadores, especialmente en estos momentos donde la comunicación no está siendo lo fluida y frecuente que la situación requiere. Este es el principio de diseño que debe imperar en la cultura centrada en un diseño de impacto.


Sobre el autor:

Patricia Llaque
Profesional de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, con experiencia en empresas y organizaciones internacionales. Máster en Neuropsicología Clínica y Máster en Ciencias Cognitivas. Trabaja en la intersección de la Inteligencia Artificial y la Psicología Cognitiva y del Comportamiento, con énfasis en la investigación del impacto de la tecnología sobre el desarrollo humano. Su trabajo se focaliza en la consecución de  nuevos valores y propósitos dentro de una cultura organizacional basada en la persona. A través de su marca registrada OnWell participa también en la divulgación de la ciencia y la investigación, dando visibilidad a referentes femeninos, y en el acercamiento al lado más amable de la tecnología, a aquellos algoritmos y soluciones que se diseñan bajo el prisma de la ética social y la sostenibilidad.


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