5 lecciones desde el océano

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Por Jimena Mendoza – Gerente General de LHH-DBM Perú

Hace un año tome una decisión que cambiaría mi vida. Siempre me gustó el mar y tuve la curiosidad de aprender a correr olas, pero por un motivo u otro nunca me metí a clases. Finalmente, resolví empezar. Hoy, correr olas se ha convertido en un estilo de vida; es la mejor manera de iniciar el día o de terminarlo. Además, aprender a correr olas me dejó 5 enseñanzas más que no sabía:

“ANTES DE EMPEZAR, ALGUIEN ME DIJO QUE LA DIFERENCIA EN QUÉ TAN RÁPIDO AVANZARÍA, LA HARÍAN LA CONSTANCIA Y LA DISCIPLINA, Y TENÍA RAZÓN. HACER LAS COSAS BIEN IMPLICA SACRIFICIO”

  1. El miedo no debe impedirnos hacer algo nuevo. Ante situaciones desconocidas cada quien se enfrenta a temores diferentes. En mi caso, el miedo no era al mar, era más a fracasar y peor aún frente a otros. Cuando uno encara situaciones nuevas, es importante entender qué es lo que nos preocupa.
  2. Si vas a aprender algo por primera vez, busca a los expertos. Para aprender algo nuevo, quería prepararme bien y elegí a quienes cumplían los requisitos que necesitaba. Pero quienes fueron buenos para mí al principio ya no lo eran tanto conforme avanzaba, como en todo, la ayuda que uno necesita en cada situación es diferente. Lo importante es aceptar que necesitamos el apoyo de otros.
  3. Antes de enfrentar una situación mira las cosas de lejos. Cuando uno entra al mar a correr olas, debe primero mirar desde afuera cómo están, cuáles son los puntos de referencia para, al encontrarnos dentro, estar bien ubicados. Es algo que debemos hacer en todo tipo de situaciones. Emprender algo nuevo sin mirar con tranquilidad cual será el plan no da buenos resultados.
  4. La espera vale la pena. Muchas veces en el mar uno debe estar sentado sobre la tabla, esperando que llegue la serie y dentro de ella la ola perfecta. Hay que ser paciente, pero vigilante, no estar distraído para poder estar preparado para cuando aparezca. Es lo mismo en situaciones de negocio: las condiciones no serán siempre perfectas, pero es en esos momentos en los que uno debe prepararse para lo que venga.
  5. La constancia da resultados. Antes de empezar, alguien me dijo que la diferencia en qué tan rápido avanzar?a la harían la constancia y la disciplina. Y tenía razón. Hacer las cosas bien implica sacrificio, y asumir situaciones no muy agradables. Pero ese esfuerzo es el que nos lleva a desarrollarnos, disfrutar y ver frutos cuando las condiciones son las adecuadas.

Los invito a tomar esa decisión que parece una locura. Resuelvan alcanzar un objetivo que implique aprender cosas nuevas, salgan de su zona de confort. Por experiencia, ¡vale la pena!


Sobre el autor

Jimena Mendoza
Gerente General de LHH-DBM Perú.
Es miembro del directorio de la Asociación Peruana de Recursos Humanos (APERHU) y Presidente del 24 Congreso de Gestión de Personas de APERHU. 
Expositora de temas de recursos humanos, manejo de desvinculaciones, liderazgo, movilidad laboral y comunicación en distintos foros.

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