Peruano versus Peruano

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Por Ernesto Rubio – Ronald, Career Services Group

Con mucha pena escuchamos frecuentemente eso de que no hay enemigo más grande de un Peruano que otro Peruano…

Cuántas connotaciones al respecto podríamos postular; quizás muchas o muy certeras a partir de lo que hemos visto, vivido y hasta sufrido en nuestro entorno.

De hecho, tendría que ser diametralmente opuesto. Me refiero a que todo connacional, hermano compatriota o hermano peruano debiera ser naturalmente amigable, solidario y cohesionado con otro peruano.  Sin embargo, esto quizás puede pasar al terreno de los sueños o anhelos utópicos de las personas (peruanas) que, en realidad, son bien intencionadas y genuinamente dadas a la ayuda, apoyo, colaboración… con esa actitud tan simpática por comprometida en apoyar concretamente. De hecho, hay peruanos así. Lastimosamente, son los menos en la lista de más de 30 millones de la misma nacionalidad.

Y es que somos un pueblo desunido, pudiendo ser muy unido.  Somos talentosos y, entre nosotros, mismos achatamos nuestros dones y sueños más sanos, porque si te diriges hacia el camino del triunfo, de cinco “amigos”, tres te envidiarán y, en el fondo, muy probablemente no desearán tu éxito.  ¡Qué pena!, ¿no?

Imaginemos por solo unos momentos un entorno de peruanos más serviciales, bien intencionados, respetuosos y educados.  Seguramente con esas características no cabría ni un ápice de envidia…

Imaginemos cambiar la envidia por buenos deseos, centrados en que al otro le vaya bien y, sobre todo, si se puede, mejor que a nosotros mismos, de corazón.  Todo así sería lindo, pero sabemos que la vida no es así… sino una danza de egos permanentes.

Sin embargo, siempre podremos guardar secreta e íntimamente la esperanza de que la mayor parte de hermanos nuestros -peruanos- cuenten con personas que los apoyen, pero, adicionalmente, con esa actitud tan noble y respetuosa de desear el bien del otro, de alegrarse por los triunfos del otro y festejarlos con legítimo cariño, que penetre de corazón hacia otro peruano, justamente por eso, por ser Peruano.

Adicionalmente, escuchar más, perdonar más, ayudar más, comprender más, flexibilizar más, hablar bien del otro más y así…, muchos “más” que siempre podremos incluir en nuestras vidas y acciones, desde las más sencillas, hasta las más complejas.

Pero más aún tendría que ser porque nuestro prójimo (próximo) es Peruano, como nosotros, como tú o como yo, pues contamos todos con el mismo privilegio de provenir de esta tierra bendita, tan especial por rica, noble, legendaria y por demás incomparable:  El Perú.

No debiéramos concebir más ¡y nunca!… eso de que “el enemigo de un Peruano es otro Peruano”…, porque, en esencia, eso va contra todas las reglas tácitas de la hermandad que une un país, su cultura e identidad única, por ser una de las más fuertes expresiones de pertenencia humana, con las que contamos todos los hombres en las relaciones humanas.

Recientemente nuestro país ha clasificado, muy meritoria y esforzadamente, al Mundial de Rusia 2018.  Cuando este hecho sucedió en el último partido con Nueva Zelanda, la emoción fue simplemente extraordinaria para todos los peruanos.  Pareciera que fuera una oportunidad bendita para que todos los compatriotas nos unamos en una misma emoción, en un mismo sentimiento y en un mismo grito:  ¡Arriba Perú!

Así y unidos en un mismo abrazo, todos los Peruanos festejamos, pero como verdaderos hermanos, todos de una misma sangre (peruana) y con los mismos deseos, emociones, nerviosismos y anhelos por esa linda patria, la misma tierra que tenemos en común:  ¡el Perú!

Cómo no fuera la intensidad de ese sentimiento tan parejo en cualquier peruano cuando estamos en un partido de Football clasificatorio como ese.  Cómo no somos así en nuestros trabajos, en nuestros entornos amicales, sociales, profesionales… ¡siempre!

“El enemigo de un Peruano… es otro Peruano”

Excluyamos esta frase definitivamente de nuestro léxico, de todos nuestros pensamientos y, por ende, expresiones en general, pero ¡para siempre!

Y debiéramos incorporar más bien:

El amigo de un Peruano… es otro Peruano.

¡Qué lindo sería escuchar esto cotidianamente!…  Pues entonces, pensemos en que ¡siempre nos será factible!…  El ser más hermanos, más amigos, más Peruanos…

Ernesto Rubio

 


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