¿Cómo vencer la resistencia al cambio?

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Por Melanie Amaya – Cofundadora y CEO de Amayaco

He trabajado con muchos líderes que se sienten agotados cuando deben enfrentar nuevos desafíos y sus equipos se resisten al cambio.

Los cambios implican salir de la zona conocida hacia la zona de aprendizaje. Es por esto que el líder debe ser muy hábil al comunicarse asertivamente, desafiar los supuestos que impiden el cambio y ayudar a sus colaboradores a ampliar su perspectiva y empoderarse.

¿Qué ocasiona la resistencia al cambio?

La resistencia al cambio se manifiesta cuando las personas y los equipos están acostumbrados a realizar las cosas de una manera que les ha funcionado y con la cual se sienten cómodos.

El problema, es que lo que funcionó en el pasado no necesariamente sirve para siempre, ni en todos los contextos. Menos en el mundo en que vivimos que cambia a gran velocidad.

El querer permanecer en la zona de confort o en la zona conocida, puede impedir la innovación, mejorar, crecer y alcanzar con éxito y rapidez metas desafiantes y significativas.

Ese miedo al cambio, a lo nuevo y a lo desconocido, tiene su origen en creencias limitantes, muchas veces inconscientes, que habitan en la mente del individuo y que pueden ser compartidas por el equipo y la organización.

Creencias como: “eso es muy riesgoso, muy peligroso, no es posible, no tenemos las capacidades, no lo vamos a lograr, no somos lo suficientemente buenos, no tenemos lo que se necesita, esta es la mejor manera de hacer las cosas, aquí siempre hemos hecho las cosas así y así funcionan” etc.

¿Cómo vencer la resistencia al cambio?

Es natural tener este tipo de pensamientos ya que la mente humana evolucionó para detectar peligros, ponernos a salvo y protegernos.

Lo importante es aprender a relacionarnos con nuestra mente de una forma efectiva, para que no nos sabotee y paralice con pensamientos que nos impiden salir de la zona conocida.

El rol del líder es propiciar conversaciones constructivas en las que ayuda a sus colaboradores a descubrir las creencias limitantes que sabotean el cambio; cuestionar la utilidad de estas creencias, y ayudarlos a ampliar su perspectiva y adquirir confianza, para que vean los cambios como oportunidades de aprendizaje y tengan la valentía de crecer e ir más allá.

Eso es precisamente lo que hace un coach y lo que debe hacer un líder, empoderar a los miembros de su equipo, utilizando técnicas de coaching y comunicación asertiva, para que se sientan seguros de abrirse al cambio. Varios de los últimos estudios de liderazgo, realizados a nivel global, revelan que para ser un buen líder hay que ser un buen coach.

El líder debe invitar a su equipo a mantener su mente abierta; ver lo nuevo con curiosidad y flexibilidad, y adoptar una postura inclusiva en la que se incluyen nuevas prácticas y se enriquecen las existentes.

Para esto necesita ayudar al equipo a apreciar qué aspectos del cambio son positivos; cómo al cambiar se beneficiará su trabajo y resultados, y cuáles son los costos de no cambiar.

Cuando el equipo es consciente de la importancia de cambiar, es más fácil construir juntos cuál va a ser la estrategia para enfrentar con éxito estos cambios.

Adicionalmente, los cambios pueden traer consigo incomodidad, frustración y estrés, por eso, es importante que el líder y sus colaboradores mantengan en su rutina prácticas, fuera y dentro del trabajo, que les permitan de una forma sana desarrollar su resiliencia, liberar el estrés, centrar su mente y recargarse de energía.

 

 

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